
El acto por el 147° aniversario de Choele Choel dejó una escena política que difícilmente pasó inadvertida. No fue un anuncio espontáneo del Gobierno provincial el que puso nuevamente en agenda la obra de los accesos a la ciudad, sino el pedido público del intendente Diego Ramello. Recién después de ese reclamo, el gobernador Alberto Weretilneck respondió comprometiéndose a finalizar la rotonda.
La secuencia expone una realidad incómoda para la administración provincial: una de las obras viales más importantes para el Valle Medio volvió a ocupar un lugar central únicamente después de que un intendente del propio oficialismo decidiera plantear el tema frente a la comunidad.
Mientras Ramello realizó un balance de gestión respaldado por obras ejecutadas con recursos municipales —como la remodelación del Polideportivo Municipal, el pavimento de la avenida Don Bosco y el anuncio de otras 40 cuadras de asfalto— también dejó en claro que existen proyectos estratégicos que exceden la capacidad financiera de un municipio y requieren una decisión política de la Provincia.
Fue entonces cuando pidió al gobernador que gestione una solución definitiva para los accesos de Choele Choel, una obra anunciada desde hace años y aún inconclusa.
La respuesta de Weretilneck llegó inmediatamente después. El mandatario aseguró que la Provincia finalizará la obra de la rotonda, una promesa que fue bien recibida por el público presente, aunque también abre interrogantes inevitables.
La principal pregunta es por qué el compromiso recién apareció luego del reclamo público del intendente. Si la obra es considerada estratégica para la seguridad vial, el desarrollo económico y la conectividad del Valle Medio, resulta difícil explicar por qué permaneció paralizada durante tanto tiempo sin una definición concreta por parte del Gobierno provincial.
La situación deja además una señal política significativa. Fue un jefe comunal perteneciente al mismo espacio de gobierno quien terminó exponiendo una deuda de infraestructura que afecta no solo a Choele Choel, sino a toda la región.
Durante años, vecinos, transportistas y comerciantes reclamaron una solución para uno de los principales ingresos a la ciudad. Los anuncios se sucedieron, pero la obra nunca llegó a completarse. Ahora, tras el planteo de Ramello, el Gobierno provincial volvió a comprometerse con su ejecución.
Sin embargo, en política las promesas suelen medirse por los resultados y no por los discursos. La comunidad del Valle Medio ha escuchado en distintas oportunidades anuncios sobre los accesos y la rotonda. Lo que espera ahora no son nuevas declaraciones, sino máquinas trabajando, plazos definidos y una obra terminada.
Porque si hizo falta que un intendente reclamara públicamente durante el aniversario de su ciudad para obtener un compromiso del gobernador, la verdadera noticia no es solo la promesa de finalizar la rotonda, sino el tiempo que debió pasar para que esa promesa finalmente llegara.