RÍO NEGRO. El anuncio del gobernador Alberto Weretilneck sobre el inminente traspaso de las rutas nacionales 22 y 151 a la Provincia sufrió un fuerte revés. La firma del convenio, que el Ejecutivo provincial esperaba concretar en Buenos Aires, finalmente no se realizó debido a diferencias con el Gobierno Nacional, dejando en evidencia que las negociaciones continúan abiertas.
La situación no solo posterga el cambio de jurisdicción de dos de las rutas más deterioradas de la provincia, sino que además condiciona el acceso a un financiamiento cercano a los 60 millones de dólares de Fonplata, recursos que Río Negro proyecta utilizar para ejecutar obras de reparación y mantenimiento sobre ambos corredores viales.
La delegación provincial estuvo encabezada por el propio Weretilneck, acompañado por el fiscal de Estado, Gastón Pérez Estevan; el ministro de Obras Públicas, Alejandro Echarren; y el presidente de Vialidad Rionegrina, Raúl Grün. El objetivo era regresar con el convenio firmado, pero las diferencias con Nación impidieron alcanzar ese resultado.
Los puntos que frenaron el acuerdo
Entre los principales desacuerdos aparece el formato del convenio. Mientras el Gobierno Nacional propuso dividir el entendimiento en dos instrumentos diferentes, la Provincia insiste en firmar un único acuerdo que establezca con claridad las responsabilidades de cada parte y evite futuras interpretaciones.
Otro de los puntos de conflicto es el grado de control que pretende conservar Vialidad Nacional. Según trascendió, Nación busca mantener la facultad de autorizar previamente cualquier intervención u obra que impulse Río Negro sobre las rutas transferidas. Para el Gobierno provincial, esa condición limita la autonomía administrativa que pretende obtener al asumir la gestión de ambos corredores.
A esto se suma la incertidumbre sobre las obras inconclusas. Nación no habría asumido compromisos para finalizar los trabajos pendientes ni fijó plazos para liberar los contratos vigentes con las empresas constructoras, una situación que también dificulta avanzar en el traspaso.
Un anuncio que quedó desdibujado
El escenario reavivó las críticas de distintos sectores de la oposición, que sostienen que el Gobierno provincial presentó como prácticamente cerrado un acuerdo que aún estaba sujeto a negociaciones.
Las objeciones apuntan a que el Ejecutivo buscó instalar el traspaso como un logro de gestión antes de que existiera un convenio firmado, generando expectativas que hoy chocan con la realidad de una negociación inconclusa.
Más allá del debate político, la demora tiene consecuencias concretas: mientras Provincia y Nación continúan discutiendo los términos del convenio, las rutas nacionales 22 y 151 siguen esperando las obras que miles de vecinos, transportistas y productores reclaman desde hace años.
La falta de definiciones mantiene paralizado un proceso considerado estratégico para Río Negro y deja en suspenso tanto el financiamiento internacional como el inicio de las intervenciones necesarias para mejorar la seguridad vial en dos de los corredores más transitados y cuestionados de la provincia.