
VALLE MEDIO. Docentes que integran los talleres de bandas musicales que funcionan en escuelas del Valle Medio decidieron hacer pública una situación que, aseguran, se repite desde hace más de tres años: pagos en negro, contratos precarios, meses de atraso en los haberes y una incertidumbre permanente sobre la continuidad de los talleres.
La denuncia apunta directamente al Ministerio de Educación de Río Negro y cuestiona el contraste entre el discurso del gobernador Alberto Weretilneck sobre la jerarquización del empleo público y la realidad que viven quienes sostienen estos espacios educativos.
“Es un descaro que nos adeuden dos y hasta tres meses de trabajo. Nadie nos explica con claridad quién nos paga realmente ni de qué partida sale ese dinero”, expresó uno de los docentes afectados, que pidió preservar su identidad por temor a represalias.
Talleres que deberían comenzar en marzo… pero arrancan meses después
Según relatan los docentes, cada año reciben la promesa de que los talleres anuales comenzarán en marzo. Sin embargo, la realidad es muy distinta.
“Primero nos dicen marzo, después julio y terminamos empezando en agosto. El año pasado recién comenzamos en octubre, trabajamos dos meses y en diciembre el taller se cayó”, describen.
Esta irregularidad no solo afecta los ingresos de los trabajadores, sino también a cientos de estudiantes que esperan durante meses el inicio de actividades artísticas en jornada extendida.
En escuelas como la N° 280 de Choele Choel, las familias reciben reiterados anuncios de inicio que luego se postergan sin explicaciones oficiales, generando desconcierto entre padres, alumnos y docentes.
“Somos docentes, pero trabajamos sin estabilidad”
Los trabajadores sostienen que desarrollan tareas pedagógicas, planifican clases y acompañan procesos educativos, pero lo hacen sin estabilidad laboral y bajo modalidades de contratación que consideran profundamente precarias.
“Queremos regularidad, estabilidad laboral y saber quién es realmente nuestro empleador. Hace años que vivimos esta incertidumbre”, señalaron.
La falta de continuidad también repercute en los proyectos musicales. Cada demora obliga a reorganizar grupos, recuperar alumnos que abandonan por la espera y reconstruir procesos educativos que deberían desarrollarse durante todo el ciclo lectivo.
El contraste con el discurso oficial
La situación abre un fuerte cuestionamiento político hacia el Gobierno provincial.
Mientras Weretilneck sostiene que una de sus prioridades es mejorar el vínculo histórico entre el Estado y los empleados públicos, estos docentes aseguran sentirse invisibilizados por el propio sistema educativo.
“Nos hablan de valorar la educación y la cultura, pero quienes damos esos talleres seguimos esperando meses para cobrar. No pedimos privilegios, pedimos derechos laborales básicos”, resumió otra docente.
La denuncia también expone una contradicción de fondo: el Estado promueve la ampliación de propuestas culturales y de jornada extendida, pero la continuidad de esos programas parece descansar sobre trabajadores sin certezas salariales ni laborales.
Un reclamo que busca hacerse visible
Los docentes aseguran que decidieron difundir públicamente la situación porque sienten que sus reclamos administrativos no han tenido respuestas.
“No queremos que los padres piensen que somos nosotros quienes demoramos los talleres. La realidad es que hace años trabajamos en condiciones insostenibles y queremos que la comunidad conozca lo que está pasando.”
Hasta el momento, el Ministerio de Educación de Río Negro no emitió una respuesta pública sobre las denuncias vinculadas a los atrasos salariales, la modalidad de contratación ni el calendario de inicio de los talleres de bandas en el Valle Medio.