
Con 15 integrantes y representación de cinco fuerzas políticas, el cuerpo tendrá el desafío de actualizar la norma institucional de la ciudad y poner en vigencia su nueva redacción en enero de 2027. Los convencionales percibirán una remuneración equivalente a la de un concejal y contarán con presupuesto para asesores.
Tras las elecciones del domingo, Bariloche se prepara para iniciar una nueva etapa institucional con la conformación de la Convención Municipal que tendrá a su cargo debatir y actualizar la Carta Orgánica de la ciudad.
El cuerpo estará integrado por 15 convencionales y dispondrá de un plazo de 60 días para desarrollar la discusión y elaborar el nuevo texto. El objetivo establecido es que la reforma entre en vigencia a partir de enero de 2027, lo que plantea un cronograma de trabajo exigente para las distintas fuerzas políticas.
La conducción de la Convención estará a cargo de Yanina Sánchez, primera candidata de Estamos Haciendo Bariloche, espacio que obtuvo ocho bancas y consiguió mayoría absoluta en los comicios.
QUIÉNES INTEGRARÁN LA CONVENCIÓN
La distribución de las 15 bancas quedó conformada de la siguiente manera:
Estamos Haciendo Bariloche – 8 convencionales
- Yanina Sánchez, quien presidirá el cuerpo.
- Alberto Arabarco.
- Julia Fernández.
- Leandro Lescano.
- Mariela Guerra.
- Adrián Grau.
- Hermeregildo Ortega.
- Norma Zublin.
Fuerza Bariloche – 3 convencionales
- Andrea Galaverna.
- Javier Inalef.
- Josefina González Elizondo.
La Libertad Avanza – 2 convencionales
- Martín Govetto.
- Laura Pérez Lavayén.
Seamos Futuro – 1 convencional
- Lihue Bariggi.
Frente de Izquierda de los Trabajadores MST-PTS – 1 convencional
- Alhue Gavuzzo.
La composición refleja una mayoría oficialista que tendrá un papel determinante en las decisiones del cuerpo, mientras que las otras cuatro fuerzas deberán construir acuerdos para incidir en el debate de la nueva normativa.
CUÁNTO COBRARÁN LOS CONVENCIONALES
Uno de los aspectos establecidos para el funcionamiento institucional tiene que ver con los recursos destinados a la Convención. Cada convencional percibirá una remuneración equivalente a la de un concejal y contará con presupuesto expresado en puntos para la contratación de asesores.
Además, desde la presidencia se designará un secretario legislativo y un asesor contable para acompañar el funcionamiento administrativo y técnico del organismo.
Estos recursos permitirán sostener la tarea de revisión y redacción de la Carta Orgánica, aunque también abren el debate sobre el costo institucional de la reforma y la necesidad de que el proceso se desarrolle con transparencia y rendición de cuentas.
60 DÍAS PARA DEFINIR EL FUTURO INSTITUCIONAL DE BARILOCHE
El plazo de trabajo representa uno de los principales desafíos para los convencionales. En apenas dos meses deberán abordar los temas centrales de la organización municipal, revisar las disposiciones vigentes y alcanzar acuerdos sobre el texto que regirá el funcionamiento institucional de la ciudad.
La Carta Orgánica establece las bases de la autonomía municipal, la organización de los poderes locales, los derechos de los vecinos y los mecanismos de participación ciudadana, entre otras cuestiones.
La nueva redacción tendrá consecuencias que irán más allá de la actual gestión municipal y alcanzarán a los próximos gobiernos y generaciones de barilochenses.
UNA MAYORÍA QUE TENDRÁ QUE CONSTRUIR CONSENSOS
El oficialismo contará con ocho de las quince bancas, una mayoría absoluta que le otorga una posición central en el proceso de reforma. Sin embargo, la trascendencia de la Carta Orgánica exige que el debate no quede reducido a una decisión partidaria.
Las fuerzas opositoras tendrán la responsabilidad de participar, presentar propuestas y controlar el desarrollo del proceso. Por su parte, el oficialismo deberá demostrar capacidad para construir acuerdos y evitar que la mayoría numérica se transforme en una imposición.
La Convención comenzará así una etapa decisiva para Bariloche: 60 días para discutir las reglas institucionales de la ciudad y una fecha límite, enero de 2027, para poner en vigencia una nueva Carta Orgánica.