
Un equipo científico de Río Negro recibió una Mención Especial en Sostenibilidad en un certamen internacional que reunió 135 proyectos de nueve países. La iniciativa convierte el orujo de manzana, un residuo de la industria frutícola, en un ingrediente funcional con potencial para la elaboración de alimentos.
Un desarrollo científico realizado en la Planta Piloto de Alimentos Sociales (PPAS) de Villa Regina obtuvo un reconocimiento internacional por su aporte a la innovación alimentaria y la sostenibilidad. El proyecto, impulsado por investigadores del Centro de Investigaciones y Transferencia de Río Negro (CIT Río Negro), perteneciente a la UNRN y el CONICET, recibió la Mención Especial en Sostenibilidad en el certamen Alimentación del Futuro 2026.
La propuesta se centra en el aprovechamiento del orujo de manzana, un subproducto generado en grandes cantidades por la industria juguera que habitualmente se descarta. A través de un proceso tecnológico de extrusión, los investigadores lograron transformarlo en una materia prima con propiedades funcionales, aumentando su contenido de fibra soluble y la disponibilidad de polifenoles.
El objetivo es convertir un residuo agroindustrial en un ingrediente que pueda utilizarse en la elaboración de alimentos, aportando valor agregado a la producción regional y promoviendo un modelo de economía circular.
Ciencia aplicada a la producción regional
El reconocimiento fue entregado el 22 de octubre en el Centro de Convenciones de la Ciudad de Buenos Aires, durante la Bio Expo Crossing Over LATAM. La iniciativa fue distinguida entre 135 propuestas presentadas por equipos de nueve países de América Latina.
Como parte del premio, el proyecto accederá a mentorías técnicas y estratégicas de la Fundación IDEX.LA, además de oportunidades de vinculación con empresas del sector alimentario y mayor visibilidad regional.
El certamen fue organizado por el Centro de Investigación y Asistencia Técnica a la Industria (CIATI) y la Fundación Ciencia para el Ser. La evaluación estuvo a cargo de especialistas del ámbito científico, tecnológico y empresarial, entre ellos el exministro de Ciencia y Tecnología de la Nación, Lino Barañao.
El equipo detrás del desarrollo
El trabajo fue liderado por los investigadores del CONICET y docentes de la UNRN Andrés Felipe Rocha Parra, quien presentó la propuesta, y Diego Fernando Rocha Parra, junto a la becaria doctoral Claudia Janett Arias Osorio.
También participaron integrantes de la Planta Piloto de Alimentos Sociales: Juan Ignacio Laiglecia, María Eugenia Mazzei y Cristian Eladio Catanzaro, en el área de producción; y Gabriel Fernando Peña y Fernando Gabriel Salgado, en las tareas de soporte técnico y mantenimiento.
El reconocimiento pone en valor el trabajo científico que se desarrolla en Río Negro y demuestra cómo la articulación entre universidades, organismos de investigación y sectores productivos puede generar soluciones concretas para la industria.
En una región donde la fruticultura tiene un papel central en la economía, aprovechar los residuos de la producción para desarrollar nuevos alimentos representa una oportunidad para agregar valor, reducir desperdicios y fortalecer la innovación desde el territorio.