25 años del Museo de Choele Choel, rodeado de amigos del museo y afectos

En un presente en el que lo real parece cada vez más efímero, atravesado por la inmediatez, los recuerdos que han pasado de generación en generación permanecen en una vitrina de vidrio. Allí esperan ser observados por nuevas generaciones y también por quienes, al reencontrarse con objetos que formaron parte de sus vidas, recuperan por un instante gran parte de lo que han vivido.

Esa es, para mí, una de las partes más hermosas de la trascendencia. No pasa solamente por los nombres y apellidos que uno busca dejar marcados en la historia, sino también por los detalles: por las donaciones de objetos que permiten que otras personas, que no fueron contemporáneas de su época, puedan encontrarse con la historia e imaginar, aunque sea por un instante, cómo habría sido vivir en aquel tiempo y utilizar esos elementos.

Estas son algunas de las cosas que pienso cada vez que voy a un museo. Sin embargo, visitar el Museo de Choele Choel, la ciudad donde nací, tiene otro significado, al igual que recorrer el Museo de Luis Beltrán, donde crecí. En esos espacios puedo encontrar objetos que vieron y utilizaron mis abuelos, bisabuelos y tatarabuelos, y sentirlos cercanos a través de algo tan valioso como un museo. La historia del Valle Medio es muy rica: en ella se entrelazan las historias de los pueblos originarios de estas tierras con las de quienes llegaron para poblarlas y construir un futuro mejor.

Esa también es otra pieza de la trascendencia: apostar por un presente mejor y, sin darse cuenta, dejar un legado para las futuras generaciones. Quizás no recuerden nuestro nombre, pero podrán conocer aquello que hicimos y que merece ser recordado.

En el aniversario del Museo de Choele Choel conversé con Evaristo “Pucho” Navarro, vicepresidente de la asociación, sobre la organización de la actividad y lo que significa para él, después de dedicarle 40 años de su vida al museo, ver a tanta gente reunida.

Pucho Navarro: “El museo es de todos y buscamos que la comunidad lo sienta propio”

En el marco de una jornada de té, música y baile en el museo local, el vicepresidente de la institución, Evaristo “Pucho” Navarro, reflexionó sobre el sentido de este espacio, el valor de la memoria colectiva y los proyectos que tienen por delante.

“Dios nos regaló hoy un día maravilloso”, expresó Pucho, aliviado por el buen clima que acompañó la actividad al aire libre. Más allá de la celebración, destacó el propósito central de la institución: “La tarea que hacemos es sumamente importante: rescatar la historia de nuestro pueblo, de nuestra región, y estar atesorando aquí toda la memoria de la gente de este hermoso Valle Medio”.

Uno de los aspectos centrales de la jornada fue la amplia y diversa concurrencia, que reunió a niños, jóvenes y adultos mayores. Para Navarro, ver a tantas generaciones compartiendo el espacio representa uno de los sueños de la institución. En ese sentido, destacó con entusiasmo la incorporación de un grupo de jóvenes que recientemente comenzó a colaborar con la Asociación Amigos: “Eso es una inyección anímica para nosotros”.

El vicepresidente hizo hincapié en que el concepto moderno de museo debe ser dinámico, lúdico y participativo, alejado de la idea de un espacio rígido y silencioso. “La idea nuestra es que la gente venga y se sienta cómoda, que lo tome como propio y lo quiera. El museo es de todos”, enfatizó. También recordó que el patrimonio se nutre constantemente gracias a los vecinos que se acercan a donar objetos y compartir sus historias personales.

De cara al futuro, Navarro adelantó que el próximo gran desafío será poner en valor la fachada exterior y las molduras de la histórica casa. Se trata de un objetivo que será posible gracias al trabajo articulado entre el municipio, la Universidad del Comahue y la asociación.

Finalmente, dejó un mensaje para toda la comunidad: “Que se miren a sí mismos y vean que acá es posible atesorar toda la historia del pueblo. Pensemos en el sacrificio de los expedicionarios que vinieron y fundaron el pueblo… La gente tiene que ver eso, mirarse a sí mismo y ver lo importante que es preservar la historia”.

Daisy Boland: “El museo es pasado, presente y futuro en el recuerdo de quienes tejieron nuestra historia”

En el marco de la jornada, una de las presencias más sentidas fue la de la reconocida poetisa y vecina Daisy Boland. La encontré frente al retrato de un niño que forma parte del museo: se trataba de su padre durante su infancia en la localidad, hijo de inmigrantes irlandeses y quien, años más tarde, se desempeñaría como jefe de correos. A partir de ese encuentro, Boland compartió su profunda conexión con la identidad del Valle Medio.

Autora de la emblemática canción “Entre las bardas y el río”, Boland expresó su emoción al ver reunidas a varias generaciones en el museo: “Siempre trato de estar presente porque amo mi pueblo. He viajado mucho y podría haber elegido otro lugar, pero este es el mío”.

Durante la charla, la poetisa compartió unas sentidas palabras dedicadas al valor de la institución y a la memoria colectiva:

“El museo es pasado, presente y futuro en el recuerdo de quienes tejieron nuestra historia. Es imagen que vive aún en nuestros genes… Es algo preservado para aquellos que desean saber cómo fue este suelo, cómo pusieron los antepasados a fructificar sus sueños”.

A sus 86 años, Boland destacó que la naturaleza, el río y la isla continúan siendo sus grandes fuentes de inspiración para escribir. También dejó un mensaje para las nuevas generaciones: ver crecer la cultura y el deporte en el pueblo es motivo de orgullo y una muestra viva del esfuerzo de quienes construyeron la comunidad.

Al finalizar la jornada, después de los sorteos y la música en vivo, tuve la oportunidad de conversar con la presidenta del museo, Liliana Zacarías.

“El museo es un puente donde nos encontramos para conocer nuestro pasado y revalorizar nuestra identidad”

En el marco de las actividades desarrolladas en el Museo Histórico de Choele Choel, la presidenta de la institución, Liliana Zacarías, compartió su balance de una jornada marcada por la alegría, el reencuentro comunitario y la participación de vecinos, colaboradores y artistas.

“Viví con mucha alegría esta jornada porque se acercaron muchos vecinos, colaboradores y artistas; ha sido una fiesta realmente muy linda”, expresó Zacarías. Vinculada desde hace años a la Asociación Amigos, destacó que el trabajo en el museo se convirtió en una parte fundamental de su vida y en un espacio de crecimiento colectivo: “He podido conocer a personas maravillosas, trabajar con ellas y hacer algún aporte, humildemente desde lo que sé y lo que puedo, a una institución que considero uno de los pilares de la sociedad”.

Uno de los aspectos más celebrados de la convocatoria fue el encuentro entre generaciones, desde niños hasta adultos mayores. Zacarías señaló que, cuando comenzó el proyecto institucional, predominaba la historia oral de los antiguos pobladores y de las familias pioneras, pero todavía quedaba mucho por investigar y registrar. “Vimos que había mucha investigación sobre el pasado histórico por desarrollar y mucho por escribir. Por eso siempre alentamos ese tipo de investigación y el rescate de las familias y su propia historia”, explicó.

Al referirse al rol de la institución en la comunidad y a su aniversario número 25, cumplido el pasado 11 de septiembre, la presidenta remarcó que el museo mantiene una vida activa gracias al recambio generacional y al compromiso de nuevas personas dispuestas a continuar el legado de los socios fundadores. Asimismo, destacó la importancia de la colaboración económica y del aporte constante de documentos, archivos y bibliografía que enriquecen el patrimonio local.

Finalmente, Zacarías dejó un mensaje abierto a la comunidad: “Lo realmente importante es saber quiénes somos como comunidad y como familia. A todo esto, nos van a encontrar siempre dispuestos a ayudarnos, porque es un ida y vuelta permanente entre la comunidad y el museo”.