
https://alemambrin.github.io/manosquehablan
Alumnos de 4.º y 5.º grado desarrollaron un proyecto de inteligencia artificial pensado para favorecer la comunicación con personas sordas. La propuesta nació en el taller MUSICALIZARTE y participa de un certamen nacional.
Una iniciativa nacida en las aulas de Choele Choel busca demostrar que la inteligencia artificial también puede utilizarse para construir herramientas de inclusión y solidaridad.
Alumnos de 4.º y 5.º grado de la Escuela Primaria N.º 110 crearon a Manolo, un robot pensado para comunicarse con personas sordas mediante la Lengua de Señas Argentina (LSA).
El proyecto participa del 39.º Certamen Infantil y Juvenil “Mundo IA: el futuro es cooperativo”, organizado por la Cooperativa Obrera, dentro de la categoría infantil. La consigna proponía imaginar un “robot vecino” capaz de colaborar con una tarea solidaria dentro del barrio o la escuela.
La propuesta surgió en el taller MUSICALIZARTE, coordinado por el docente Alejandro Mambrin, donde los estudiantes decidieron abordar una problemática concreta: las dificultades que todavía existen para comunicarse entre personas oyentes y personas sordas.
Un robot que “habla” con las manos
Antes de recurrir a la inteligencia artificial, los chicos comenzaron por imaginar cómo sería su robot.
Trabajaron en grupos de tres y aparecieron propuestas muy diferentes: algunos pensaron en una caja con botones, otros imaginaron un humanoide de colores pasteles y también hubo quienes lo visualizaron como una estructura gigante.
Luego llegó el momento de compartir las ideas y construir una propuesta común.
Así nació Manolo, un robot de aspecto amigable, con las manos especialmente visibles porque su principal forma de comunicación es precisamente a través de ellas.
El nombre tampoco fue elegido al azar: Manolo esconde en su denominación la palabra “mano”, un elemento central de la propuesta.
Una vez definida la idea, los estudiantes construyeron entre todos un prompt para indicarle a la inteligencia artificial qué imagen querían obtener. A partir de esa interacción se generó la representación de Manolo que posteriormente utilizaron para elaborar el afiche presentado al certamen.
La inteligencia artificial como herramienta para pensar
Para el docente Alejandro Mambrin, una de las experiencias más interesantes del proyecto fue comprobar que la inteligencia artificial no reemplazó el trabajo de los alumnos, sino que los obligó a profundizar sus propias ideas.
“Lo que más me sorprendió fue ver que la inteligencia artificial no les resolvió nada sola: los obligó a pensar más, a ponerse de acuerdo entre ellos y a ser precisos con lo que querían decir”, explicó.
Y el proyecto terminó generando un aprendizaje que fue mucho más allá de la tecnología.
Mientras intentaban representar correctamente la función de Manolo, los estudiantes comenzaron a aprender letras y palabras reales en Lengua de Señas Argentina.
Ese interés derivó en un segundo proyecto.
De Manolo a una aplicación gratuita
A partir de la experiencia con el robot, el grupo desarrolló también una aplicación web gratuita que funciona como un diccionario interactivo de Lengua de Señas Argentina.
La herramienta incorpora un asistente virtual denominado “Robot Vecino”, que permite buscar señas, conocer el abecedario dactilológico y realizar un quiz interactivo para practicar lo aprendido.
Uno de los aspectos destacados del desarrollo es que el contenido fue revisado y corregido tomando como referencia material oficial de la Confederación Argentina de Sordos (CAS), con el objetivo de que las señas representadas sean fieles a la LSA.
La aplicación puede ser consultada mediante un código QR incorporado al propio afiche del proyecto, vinculando así la propuesta artística, educativa y tecnológica.
Tecnología, inclusión y cooperación
El proyecto de los alumnos de la Escuela 110 combina el uso creativo de la inteligencia artificial con valores vinculados directamente con la inclusión, la solidaridad y la cooperación.
La propuesta no se limitó a imaginar un robot futurista, sino que partió de una situación concreta de la vida cotidiana: la necesidad de generar mayores posibilidades de comunicación con las personas sordas.
En ese proceso, los estudiantes tuvieron que imaginar, debatir, ponerse de acuerdo, formular instrucciones para una herramienta de inteligencia artificial y, posteriormente, aprender elementos de una lengua que inicialmente no conocían.
El resultado terminó siendo mucho más que un trabajo para un certamen.
Manolo se convirtió en una experiencia educativa que conectó tecnología, creatividad, aprendizaje e inclusión.
Un proyecto nacido en Choele Choel
La iniciativa será presentada en el 39.º Certamen Infantil y Juvenil “Mundo IA: el futuro es cooperativo”, cuya fecha límite para la recepción de trabajos es el 30 de agosto.
Más allá del resultado que obtenga en la competencia, el proyecto ya deja una enseñanza significativa: cuando la tecnología es utilizada como una herramienta y no como un reemplazo del pensamiento, puede ayudar a los chicos a formular preguntas, buscar soluciones y desarrollar proyectos con impacto social.
Desde un aula de Choele Choel, un grupo de alumnos imaginó un robot capaz de comunicarse con personas sordas.
Lo llamaron Manolo.
Y mientras aprendían a construirlo, terminaron aprendiendo algo todavía más importante: que comunicarse también significa aprender el lenguaje del otro.