
En una entrevista con Canal Seis de Bariloche, el gobernador de Río Negro definió el vínculo con la Casa Rosada como estrictamente institucional y cuestionó las políticas nacionales en universidades, PAMI y obra pública. Sus declaraciones contrastan con la imagen de cercanía que el Gobierno provincial busca mostrar cuando necesita gestionar ante Nación. En paralelo, el mandatario compartió en sus redes un video cantando junto a trabajadores de la UOCRA, que lo recibieron con consignas de respaldo y un cartel que decía “Gracias Alberto”.
Alberto Weretilneck dejó un mensaje político difícil de interpretar como una señal de alineamiento con Javier Milei. Durante una entrevista con Canal Seis de Bariloche, el gobernador fue explícito al describir la relación con el Gobierno nacional: “Nuestra relación es institucional, no es política. En términos políticos no tenemos vínculo porque somos dos proyectos totalmente distintos”.
La definición marca una distancia que va más allá de las diferencias puntuales entre una provincia y la Nación. Weretilneck buscó separar la relación administrativa necesaria para gestionar los intereses de Río Negro de cualquier coincidencia política con el proyecto libertario que conduce el Presidente.
El gobernador sostuvo que, pese a las diferencias, la Provincia se siente respetada en el trato institucional con la Casa Rosada. Sin embargo, inmediatamente enumeró una serie de cuestionamientos que dejan en evidencia la profundidad de sus desacuerdos.
UNIVERSIDADES, PAMI Y OBRA PÚBLICA: LOS FRENTES DE CONFLICTO
Weretilneck calificó de “catástrofe” la situación de las universidades, a las que describió como abandonadas y con salarios muy bajos. También cuestionó la situación del PAMI y afirmó que los jubilados están “literalmente abandonados”.
A esos planteos sumó sus diferencias con el plan nacional de obra pública, uno de los temas que más impactan en las provincias que necesitan infraestructura vial, sanitaria y urbana para sostener su desarrollo.
Sus palabras exponen una contradicción política que merece atención: mientras el Gobierno provincial debe mantener canales de negociación con la administración de Milei para obtener respuestas a las demandas rionegrinas, su máximo referente reconoce que no existe una coincidencia política entre ambos proyectos.
La pregunta es inevitable: ¿hasta dónde puede llegar una relación institucional cuando las diferencias sobre el rumbo económico, social y de infraestructura son tan profundas?
La respuesta no pasa necesariamente por romper el diálogo. Una provincia necesita gestionar ante cualquier gobierno nacional. Pero también resulta legítimo exigir claridad sobre qué acuerdos existen, qué reclamos se sostienen y cuáles son los resultados concretos de esas negociaciones para los rionegrinos.
EL CUESTIONAMIENTO A MILEI POR SU POLÍTICA INTERNACIONAL
Otro tramo significativo de la entrevista estuvo dedicado a la política exterior del Presidente. Weretilneck cuestionó las confrontaciones ideológicas de Milei con dirigentes internacionales, entre ellos el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez.
“Creo que es un error atacar a Lula o a Pedro Sánchez”, sostuvo el gobernador. A su entender, las acciones presidenciales tienen consecuencias sobre la Argentina y pueden afectar sus relaciones con otros países.
Weretilneck defendió una política exterior centrada en los intereses nacionales y provinciales, y consideró que involucrarse en conflictos de otros países por razones ideológicas no contribuye a los objetivos argentinos.
En ese sentido, dejó una definición que trasciende la coyuntura internacional: “Los países tienen intereses, las provincias tienen intereses; lo que uno gestiona son intereses”. También advirtió que un gobernante se equivoca cuando afecta los intereses que representa por una cuestión personal, política o ideológica.
El planteo tiene una lectura directa para Río Negro. La provincia apuesta a proyectos energéticos y exportadores que dependen, entre otros factores, de relaciones internacionales, inversiones y mercados. Desde esa perspectiva, el gobernador parece advertir que las disputas ideológicas de la Casa Rosada pueden tener costos que exceden el escenario nacional.
LA POSTAL DE SIERRA GRANDE: WERETILNECK, LA UOCRA Y LOS CÁNTICOS
Las declaraciones en Bariloche coinciden con otra imagen política que dejó la semana. Durante el aniversario de Sierra Grande, Weretilneck fue recibido por un numeroso grupo de trabajadores vinculados a las obras del oleoducto y al gremio de la UOCRA.
El grupo exhibió una bandera con la leyenda “Gracias Alberto” y acompañó al mandatario con cánticos como “¡Alberto querido, la UOCRA está contigo!” y “¡Si esto no es la UOCRA, la UOCRA dónde está!”. También se escuchó “¡Perón y Alberto, un solo corazón!”.
El propio Weretilneck compartió en sus redes sociales un reel en el que aparece cantando junto a los afiliados durante la celebración.
La escena constituye una señal pública de respaldo sindical al gobernador, en un contexto en el que el empleo asociado a las inversiones energéticas ocupa un lugar central en el discurso oficial. Pero también abre un interrogante sobre la identidad política que busca proyectar el mandatario: distante del proyecto nacional de Milei, aunque dispuesto a mantener vínculos institucionales con la Casa Rosada y a exhibir cercanía con sectores del movimiento obrero.
Los cánticos no prueban un acuerdo partidario ni permiten afirmar que toda la UOCRA respalde políticamente al gobernador. Sí muestran que Weretilneck recibió una demostración pública de apoyo de ese sector en una localidad estratégica para el desarrollo energético rionegrino.

¿UNA DEFINICIÓN POLÍTICA O UNA ESTRATEGIA DE POSICIONAMIENTO?
La entrevista deja una conclusión central: Weretilneck no presentó su relación con Milei como una alianza política, sino como un vínculo institucional condicionado por las necesidades de la provincia. La distinción es importante porque pone límites a cualquier interpretación que pretenda ubicar automáticamente al gobernador dentro del espacio libertario por el solo hecho de negociar con la Nación.
Sin embargo, la definición también obliga a mirar los hechos. Si ambos gobiernos representan proyectos distintos, será necesario observar cómo se traducen esas diferencias en decisiones concretas, qué reclamos formula Río Negro y qué respuestas obtiene.
En una provincia atravesada por grandes expectativas energéticas, necesidades de infraestructura y demandas sociales, la discusión no puede reducirse a declaraciones o imágenes de ocasión. El desafío de Weretilneck será demostrar que la defensa de los intereses provinciales se expresa en resultados verificables y no solamente en un discurso de autonomía política.
El gobernador tomó distancia de Milei en sus palabras. Ahora, la cuestión política de fondo es cómo administrará esa distancia sin comprometer las inversiones, las obras y las respuestas que Río Negro necesita.