EDITORIAL | WERETILNECK Y EL MODELO RIONEGRINO: QUINCE AÑOS DE PODER Y UNA DEUDA PENDIENTE CON LOS SALARIOS

Foto: Imagen retocada con IA por Gonzalo Santos para 2.9.20. Crédito: captura video Facebook Weretilneck

Río Negro tiene recursos, inversiones estratégicas y un enorme potencial productivo. Sin embargo, un informe sobre el empleo privado registrado expone una contradicción difícil de ignorar: la provincia continúa rezagada en materia salarial frente al resto de la Patagonia. ¿Cuánto de la riqueza que se genera se transforma realmente en bienestar para los rionegrinos?

Hay preguntas que un gobierno no puede esquivar indefinidamente. Una de ellas es qué resultados concretos deja después de tantos años de gestión. En Río Negro, esa discusión vuelve a instalarse a partir de un informe de LABORATORIO 2920, que analiza la evolución de los salarios privados registrados y cuestiona el modelo económico asociado a Alberto Weretilneck.

Los datos plantean un problema que merece atención. Según el informe, Río Negro se mantuvo entre 2011 y 2025 en el último lugar de la Patagonia en cuanto a remuneraciones promedio del empleo privado registrado. En 2025, el salario bruto promedio provincial fue de $1.933.874, frente a los $3.336.847 de Neuquén. En otras palabras, el promedio rionegrino representaba apenas el 58% del neuquino.

No se trata de una fotografía aislada ni de una discusión exclusivamente técnica. Detrás de esos números hay trabajadores que intentan sostener sus hogares, comerciantes que dependen del consumo local, jóvenes que buscan oportunidades y familias que esperan que el crecimiento económico se traduzca en una vida mejor.

UN GOBIERNO PROLONGADO, RESULTADOS QUE DEBEN EXPLICARSE

Weretilneck lleva años ocupando un lugar central en la conducción política de Río Negro. Esa continuidad le otorga experiencia y capacidad de decisión, pero también implica una responsabilidad política mayor: explicar por qué determinados problemas estructurales persisten y qué cambios concretos se impulsaron para resolverlos.

Sería incorrecto atribuir exclusivamente a un gobierno una brecha salarial que también tiene antecedentes anteriores. Pero esa aclaración no elimina la responsabilidad de quienes han conducido la provincia durante períodos prolongados. La pregunta no es quién originó cada problema, sino qué se hizo para modificarlo.

Cuando una provincia mantiene durante años una posición desfavorable en los indicadores salariales, ya no alcanza con enumerar obras, anunciar inversiones o presentar proyectos futuros. Es necesario demostrar qué resultados producen esas iniciativas sobre el empleo, los ingresos y las posibilidades de desarrollo de la población.

LA RIQUEZA QUE LLEGA, ¿SE QUEDA EN RÍO NEGRO?

La discusión adquiere todavía más relevancia frente a las inversiones energéticas vinculadas con Vaca Muerta, el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur y los proyectos de gas natural licuado.

Río Negro tiene una oportunidad estratégica. Pero una inversión millonaria no garantiza, por sí sola, desarrollo para toda la sociedad. Puede generar actividad económica sin modificar de manera profunda la estructura productiva, crear puestos de trabajo temporales sin consolidar empleo calificado o movilizar grandes recursos sin que sus beneficios se distribuyan de manera amplia.

Por eso, el debate no debería limitarse a cuánto dinero ingresa ni a cuántas obras se anuncian. La cuestión central es cuánto valor agregado queda en la provincia, cuántas empresas locales participan, qué capacitación reciben los trabajadores y qué mejora concreta experimentan los salarios.

Si Río Negro se convierte en un territorio estratégico para el transporte y la exportación de energía, sus habitantes deben poder percibir los beneficios de esa transformación. De lo contrario, existe el riesgo de que la provincia aporte sus recursos y su territorio mientras buena parte de las oportunidades económicas se concentran en otros lugares.

MÁS EMPLEO NO SIEMPRE SIGNIFICA MEJORES CONDICIONES DE VIDA

El informe también advierte sobre la composición del empleo privado y el peso de actividades tradicionales, como el comercio, el turismo, la construcción y la producción agroalimentaria. La comparación con Neuquén señala diferencias en la presencia de sectores capaces de generar puestos de trabajo de mayor especialización y remuneración.

Esto no significa que esas actividades tradicionales carezcan de valor. Por el contrario, son fundamentales para las economías locales y sostienen a miles de familias. El problema aparece cuando la provincia no logra complementarlas con una diversificación productiva suficiente, innovación, industria y servicios especializados.

El crecimiento del empleo, además, debe analizarse junto con la evolución del poder adquisitivo. Si aumentan los puestos de trabajo, pero los salarios pierden capacidad de compra, el crecimiento puede resultar insuficiente para mejorar las condiciones de vida.

La discusión, entonces, exige indicadores que permitan evaluar no solo la cantidad de actividad económica, sino también su calidad, estabilidad y distribución.

EL DESAFÍO DE PASAR DE LOS ANUNCIOS A LOS RESULTADOS

Río Negro necesita una estrategia de desarrollo que vaya más allá de aprovechar oportunidades coyunturales. Requiere formación técnica, infraestructura, financiamiento para pequeñas y medianas empresas, fortalecimiento de proveedores locales y políticas que permitan transformar las inversiones en empleo sostenible.

También necesita objetivos públicos y medibles: evolución de los salarios reales, creación de empleo privado registrado, participación de empresas rionegrinas en las grandes obras, capacitación laboral y diversificación de la matriz productiva. Sin indicadores claros, cualquier gestión corre el riesgo de medir su éxito por los anuncios y no por los resultados.

Weretilneck tiene ante sí una discusión que excede la confrontación partidaria. Si el modelo provincial está dando respuestas suficientes, debe poder demostrarlo con datos. Si existen limitaciones estructurales, corresponde explicar cuáles son y qué medidas concretas se adoptarán para superarlas.

La continuidad política no puede convertirse en una justificación automática ni en una condena anticipada. Debe ser evaluada a partir de sus resultados.

LA PREGUNTA QUE RÍO NEGRO NO PUEDE POSTERGAR

La provincia tiene recursos naturales, producción agroalimentaria, turismo, infraestructura estratégica y perspectivas energéticas que pueden modificar su economía. El desafío consiste en convertir ese potencial en oportunidades reales para quienes viven y trabajan en Río Negro.

Quince años de protagonismo político de Weretilneck hacen legítimo exigir una evaluación profunda del rumbo provincial. No porque todos los problemas dependan de una sola persona, sino porque el ejercicio prolongado del poder implica una responsabilidad proporcional para rendir cuentas.

La discusión de fondo no es solamente si Río Negro crece. Es quiénes se benefician de ese crecimiento, qué salarios reciben sus trabajadores y qué oportunidades quedan para las próximas generaciones.

Porque una provincia no se desarrolla únicamente cuando exporta más, construye infraestructura o atrae inversiones. Se desarrolla cuando esa riqueza mejora la vida de su gente. Y esa es la deuda que el poder político debe explicar, asumir y resolver.

El Mentor Digital — Editorial