Aunque el calendario electoral todavía no fue definido oficialmente, la política rionegrina ya comenzó a entrar en modo 2027. El escenario todavía aparece lejano, condicionado incluso por la agenda nacional y el próximo Mundial de fútbol, pero las principales fuerzas empiezan a mover fichas, ordenar liderazgos y diseñar estrategias para una elección que podría redefinir el mapa político provincial.
Si se repite el esquema utilizado en 2019 y 2023, abril volvería a ser el mes elegido para votar gobernador, vicegobernador, legisladores provinciales y diputados nacionales. Sin embargo, la decisión final depende exclusivamente del gobernador Alberto Weretilneck, quien tiene la potestad de fijar la fecha entre marzo y octubre, manteniendo la histórica estrategia de provincializar la discusión y despegarla del arrastre de las estructuras nacionales.
La elección no será menor: además del próximo gobernador o gobernadora, se renovarán los 46 legisladores provinciales y tres de las cinco bancas de diputados nacionales correspondientes a Río Negro.
El oficialismo y la incógnita Weretilneck
Juntos Somos Río Negro atraviesa quizás uno de sus momentos más delicados desde su consolidación como fuerza hegemónica provincial. Después de años de predominio político, gestión territorial y construcción de poder, el desgaste natural del oficialismo empieza a convivir con una pregunta inevitable: ¿seguirá Alberto Weretilneck al frente del proyecto o llegó el momento de habilitar una transición?
La reciente renovación de autoridades partidarias fue leída como una señal política clara. El desembarco del intendente de Cipolletti, Rodrigo Buteler, al frente del partido abrió especulaciones inmediatas sobre una posible sucesión.
Buteler representa una figura joven dentro del esquema oficialista, con una gestión municipal bien valorada y capacidad para disputar protagonismo en el Alto Valle. Pero también es, hasta ahora, uno de los dirigentes más alineados al liderazgo del gobernador.
La verdadera incógnita sigue siendo Weretilneck. La Constitución provincial todavía le permite competir nuevamente y dentro de JSRN nadie desconoce que la decisión final será exclusivamente suya. En el oficialismo saben que anunciar una candidatura demasiado temprano puede acelerar el desgaste, abrir internas silenciosas y convertir la gestión en una campaña permanente.
Por eso, mientras públicamente se evita hablar del tema, en privado la discusión ya existe: apostar a la continuidad del liderazgo más exitoso de la política rionegrina o arriesgarse a una renovación que permita sostener el proyecto a largo plazo.
El peronismo apuesta temprano y busca ampliar
A diferencia del oficialismo, el peronismo decidió adelantarse y ordenar rápidamente el tablero interno. María Emilia Soria ya dejó de ser una posibilidad para convertirse oficialmente en candidata.
La actual intendenta de General Roca intenta construir algo más que una candidatura tradicional del PJ: busca convertirse en la síntesis de un espacio amplio, capaz de contener peronistas, sectores progresistas y dirigentes desencantados con el oficialismo provincial.
Su discurso empieza a mostrar equilibrio entre crítica y moderación. Cuestiona aspectos centrales del modelo de Weretilneck, especialmente la dependencia excesiva de los hidrocarburos y Vaca Muerta, pero evita caer en una oposición destructiva. Soria entiende que una parte importante del electorado rionegrino todavía valora cierta estabilidad institucional y busca posicionarse como una alternativa racional y no rupturista.
Sin embargo, el desafío interno no será sencillo. Aunque muchos dirigentes celebraron su decisión, otros comenzaron a reclamar definiciones políticas más precisas: alianzas, programa y rumbo ideológico.
La tensión no pasa únicamente por quién conduce, sino por cómo se reconstruye un peronismo históricamente frentista en Río Negro. La posibilidad de ampliar hacia dirigentes provenientes de otros espacios, incluso exreferentes de JSRN, empieza a formar parte del debate.
La foto con Gustavo Gennuso y los guiños hacia sectores no peronistas muestran que Soria intenta construir una candidatura transversal. La incógnita será hasta dónde el peronismo está dispuesto a ampliar sin perder identidad.
La Libertad Avanza: crecimiento, internas y construcción territorial
El tercer actor competitivo de cara a 2027 será La Libertad Avanza, aunque todavía atraviesa una etapa de organización interna y disputa de liderazgos.
Mientras Lorena Villaverde perdió centralidad política después de algunos traspiés legislativos, el senador Enzo Fullone comenzó a ocupar espacio, recorrer el territorio y posicionarse como uno de los dirigentes libertarios con mayor proyección provincial.
La estrategia libertaria parece clara: sumar dirigentes desencantados de otros espacios y construir cuadros jóvenes y técnicos alineados con el proyecto nacional de Javier Milei.
Fullone intenta mostrarse como el referente de una “renovación real” dentro del espacio y, al mismo tiempo, toma distancia de figuras tradicionales como Aníbal Tortoriello. Allí aparece uno de los grandes interrogantes de cara a 2027: si el espacio libertario llegará unido o fragmentado.
Una eventual alianza entre Tortoriello y La Libertad Avanza podría modificar completamente el escenario electoral, especialmente en el Alto Valle. Pero por ahora las señales indican caminos separados.
En el entorno libertario saben que todavía falta demasiado para definir candidaturas. La prioridad actual pasa por consolidar presencia territorial y construir volumen político propio antes de entrar en la disputa por nombres.
Un escenario de tercios y una Legislatura más compleja
Los resultados de 2023 dejaron una enseñanza importante para toda la dirigencia provincial: Río Negro ya no parece caminar hacia hegemonías absolutas.
JSRN ganó aquella elección con comodidad, pero el crecimiento de sectores opositores y libertarios anticipa una posible fragmentación del electorado en tres grandes bloques competitivos.
Ese dato no es menor. Un escenario repartido en tercios podría cambiar profundamente la lógica política provincial. El próximo gobernador o gobernadora probablemente necesite negociar, construir consensos y abandonar la comodidad legislativa que el oficialismo mantuvo durante años.
La Legislatura podría dejar de ser un espacio de mayorías automáticas para convertirse en un ámbito de negociación permanente.
La Boleta Única y el debate silencioso sobre el poder territorial
En paralelo a la discusión electoral aparece otro debate de fondo: el sistema de votación.
El legislador César Domínguez presentó un proyecto para implementar la Boleta Única de Papel en Río Negro, alineándose con la estrategia impulsada por el gobierno nacional.
La discusión parece técnica, pero es profundamente política. La Boleta Única modifica la lógica territorial, reduce el peso del aparato partidario tradicional y altera mecanismos históricos de construcción electoral.
Por eso, aunque públicamente todos hablen de transparencia y modernización, en el oficialismo existe cautela. JSRN construyó gran parte de su fortaleza sobre una estructura territorial sólida y eficiente, y cualquier cambio en las reglas electorales puede impactar directamente en ese esquema de poder.
La política empezó antes de tiempo
Aunque faltan casi dos años para la elección, en Río Negro el proceso político ya comenzó.
El oficialismo debate continuidad o renovación. El peronismo intenta reconstruirse alrededor de una figura competitiva. Los libertarios buscan consolidar un espacio propio mientras crecen las tensiones internas.
Todavía no hay candidaturas definitivas ni alianzas cerradas, pero sí una certeza: el 2027 empieza a perfilarse como una de las elecciones más abiertas, complejas y decisivas de los últimos años en la provincia.