
Las mediciones de Ricardo Vignoni y Pablo Gustavo Díaz muestran diferencias importantes sobre quién está mejor posicionado para 2027, pero coinciden en algo central: el escenario rionegrino dejó de ser previsible. Weretilneck conserva competitividad, Soria aparece como una alternativa consolidada y Tortoriello enfrenta el desafío de transformar el voto libertario en una candidatura provincial propia.
La carrera por la Gobernación de Río Negro comenzó a producir un fenómeno que hasta hace poco parecía difícil de imaginar: ninguno de los tres principales espacios logra despegar definitivamente y el resultado de 2027 aparece condicionado por un electorado que todavía no terminó de decidir qué camino tomar.
Dos encuestas recientes permiten observar esa transformación desde perspectivas diferentes.
Por un lado, la consultora de Ricardo Vignoni, en un relevamiento realizado durante agosto sobre 5.300 entrevistas domiciliarias, ubica al gobernador Alberto Weretilneck en el primer lugar de la intención de voto, siete puntos por encima de María Emilia Soria y quince por encima de Aníbal Tortoriello. El estudio informa un margen de error de ±3,75% y un nivel de confianza del 95%.
Por otro lado, el trabajo de Pablo Gustavo Díaz, director de PoliTech, realizado el 10 de julio, muestra un escenario completamente diferente cuando se mide por espacios: La Libertad Avanza 25,1%, Partido Justicialista 22,2% y Juntos Somos Río Negro 21,5%. La distancia entre la primera y la tercera fuerza es de apenas 3,6 puntos.
No son necesariamente resultados contradictorios. Son dos maneras diferentes de mirar una elección que todavía está en construcción.
Vignoni: Weretilneck vuelve a aparecer primero
La encuesta más reciente de Vignoni tiene un dato político contundente: Weretilneck recupera el primer lugar en la carrera individual por la Gobernación.
El gobernador aventaja en siete puntos a María Emilia Soria y en quince a Aníbal Tortoriello. Sin embargo, existe una segunda parte del dato que resulta mucho más importante: ninguno supera el 30% y alrededor del 30% del electorado permanece indeciso.
Esto significa que Weretilneck está primero, pero no está cerca de tener una elección resuelta.
El oficialismo conserva una estructura territorial, capacidad de gestión y un nivel de conocimiento que ninguno de sus adversarios necesita construir desde cero. Pero la encuesta también muestra que esa estructura no alcanza para garantizar una victoria.
El desafío de Weretilneck es transformar su primer lugar en una mayoría suficiente para competir contra dos alternativas que tienen discursos de cambio.
Díaz: el problema de JSRN aparece cuando se mide por fuerzas
La medición de PoliTech introduce una lectura diferente.
Cuando se pregunta por espacios políticos, Juntos Somos Río Negro aparece tercero, detrás de La Libertad Avanza y del Partido Justicialista.
LLA alcanza el 25,1%, el PJ 22,2% y JSRN 21,5%.
La diferencia es pequeña, pero políticamente significativa.
¿Por qué?
Porque el oficialismo provincial puede conservar un candidato competitivo y, al mismo tiempo, tener dificultades para trasladar todo ese respaldo a la marca partidaria.
Ese es uno de los dilemas centrales de Weretilneck para 2027: saber si el elector está votando a Juntos Somos Río Negro o si está votando fundamentalmente a Alberto Weretilneck.
La diferencia entre ambas cosas puede resultar decisiva.
La contradicción que en realidad explica la elección
A primera vista, las encuestas parecen enfrentarse.
Una dice: Weretilneck primero.
La otra dice: LLA primero como espacio político.
Pero ambas pueden estar describiendo simultáneamente la realidad.
El gobernador tiene un nivel de conocimiento, estructura y experiencia que puede permitirle liderar una medición individual aunque su partido no sea la primera fuerza.
Y LLA puede tener una marca electoral potente sin que esa fortaleza se traduzca automáticamente en la candidatura de Tortoriello.
Ahí aparece la verdadera dificultad de la elección.
El voto de una marca no necesariamente pertenece a su candidato.
Tortoriello: entre el capital de 2025 y el desafío de 2027
El caso de Aníbal Tortoriello es probablemente el más complejo de los tres.
En 2025, La Libertad Avanza consiguió en Río Negro un resultado muy fuerte en la elección de diputados nacionales, con Tortoriello como principal figura de la lista.
Pero la encuesta de Vignoni muestra que aquel capital electoral no se está trasladando automáticamente a una candidatura a gobernador.
El dirigente aparece tercero, quince puntos detrás de Weretilneck. Además, el estudio registra un fuerte deterioro de la imagen de Javier Milei en la provincia: 26% positiva frente a 62% negativa.
La propia interpretación de Vignoni sostiene que el acercamiento de Tortoriello al espacio libertario pudo haberle hecho perder parte del perfil propio que había construido anteriormente.
El problema de Tortoriello, entonces, no parece ser únicamente electoral.
Es de identidad política.
La pregunta que deberá responder es si puede convertirse en el candidato de una alternativa provincial amplia o si quedará identificado principalmente como el candidato de Javier Milei en Río Negro.
Si ocurre lo segundo, el deterioro de la imagen presidencial puede transformarse en un techo electoral.
Soria: menos explosión, más consolidación
El escenario de María Emilia Soria es diferente.
La intendenta de General Roca no aparece primera en la encuesta de Vignoni, pero sí logra algo importante: se consolida como la principal alternativa al oficialismo provincial dentro de la medición individual.
En PoliTech, además, el PJ aparece segundo como fuerza, con 22,2%.
Su principal desafío es transformar esa posición en una construcción provincial.
Soria tiene un activo importante: el deseo de cambio.
Pero también tiene un problema: el voto opositor no necesariamente pertenece exclusivamente al peronismo.
El 69,8% que PoliTech registra como partidario de un cambio constituye un enorme caudal político, pero sería un error asumir que todo ese electorado está dispuesto a votar por Soria.
Ese mismo electorado puede ser disputado por LLA, por sectores provinciales disconformes e incluso por dirigentes que todavía no aparecen como candidatos principales.
El dato más importante de PoliTech: 69,8% quiere cambiar
Probablemente sea el indicador políticamente más fuerte de la medición de Pablo Gustavo Díaz.
El estudio registra:
69,8% — quiere un cambio
25,8% — prefiere continuidad
4,4% — no sabe/no contesta.
Si este dato se sostiene en futuras mediciones, representa un problema estructural para Juntos Somos Río Negro.
Porque la elección podría no definirse únicamente entre “Weretilneck sí” y “Weretilneck no”.
Podría definirse entre quién consigue representar mejor el deseo de cambio.
Y allí Weretilneck parte con una dificultad objetiva: es el gobernador en ejercicio y representa, inevitablemente, la continuidad.
Pero hay una trampa para la oposición
El dato del cambio tampoco garantiza una victoria opositora.
Porque el 69,8% de cambio no es un bloque electoral homogéneo.
Dentro de ese porcentaje pueden convivir votantes de Soria, Tortoriello, dirigentes libertarios, sectores independientes, electores desencantados con JSRN y personas que simplemente están insatisfechas con la situación actual.
Por eso, transformar “quiero un cambio” en votos concretos requiere una segunda operación política:
definir quién representa ese cambio.
Y hoy esa respuesta todavía no está resuelta.
La diferencia entre julio y agosto también importa
Hay otro elemento que no debería pasarse por alto.
La encuesta de PoliTech corresponde al 10 de julio, mientras que la de Vignoni fue realizada durante agosto.
Es decir, no están midiendo exactamente el mismo momento político.
Entre ambas mediciones ocurrieron movimientos importantes: se consolidaron candidaturas, se produjeron reacomodamientos dentro de LLA, Juntos avanzó en acuerdos territoriales y el escenario político nacional continuó modificándose.
Por eso, sería incorrecto construir una serie temporal directa y afirmar que “Weretilneck subió” o “Tortoriello bajó” exclusivamente comparando ambos estudios.
Lo que sí puede hacerse es identificar tendencias comunes y contradicciones que requieren atención.
Lo que ambas encuestas dicen, aunque con números diferentes
Hay al menos cuatro conclusiones que surgen al poner ambas mediciones una junto a la otra.
Primera: Weretilneck sigue siendo un candidato competitivo. La encuesta de Vignoni lo coloca primero y PoliTech no lo muestra lejos del pelotón principal.
Segunda: JSRN enfrenta un problema de marca. PoliTech lo ubica tercero como fuerza, mientras Weretilneck aparece primero en la medición individual de Vignoni.
Tercera: María Emilia Soria está instalada como alternativa. No aparece como una candidatura testimonial y tiene un espacio político con un piso importante.
Cuarta: Tortoriello conserva el potencial de LLA, pero todavía no logra convertir completamente ese potencial partidario en intención de voto personal.
El verdadero protagonista: el elector que todavía no decidió
En Vignoni aparece un 30% de indecisos. En PoliTech el escenario se muestra mucho más definido, con apenas 4,4% de indecisos en la medición de continuidad/cambio.
Esta diferencia metodológica y de formulación es importante.
No se deben sumar ni comparar directamente esos porcentajes como si fueran la misma pregunta.
Pero ambos estudios conducen a una conclusión similar: la elección todavía está abierta.
En el caso de Vignoni, porque existe un enorme volumen de personas que todavía no sabe a quién votar.
En el caso de PoliTech, porque existe una mayoría que quiere cambiar pero todavía no está definido quién será capaz de capitalizar ese deseo.
El escenario que se abre para 2027
La política rionegrina parece haber entrado definitivamente en una etapa de competencia de tres polos.
Weretilneck representa la continuidad y conserva estructura.
Soria representa una alternativa opositora con fuerte anclaje territorial y busca ampliar el peronismo.
Tortoriello representa el intento de La Libertad Avanza de transformar el resultado nacional de 2025 en una alternativa provincial.
Pero ninguno tiene todavía la elección en sus manos.
El oficialismo necesita convencer a quienes quieren cambio de que la continuidad puede ser una solución.
Soria necesita convencer a los no peronistas de que el cambio puede ser liderado por ella.
Tortoriello necesita demostrar que puede ser algo más que el candidato de Milei.
Y mientras los tres intentan resolver esas ecuaciones, existe un cuarto actor que todavía no tiene nombre: el electorado que no se siente representado por ninguno de los tres.
Una elección que todavía no tiene dueño
Las dos encuestas dejan una conclusión política mucho más interesante que cualquier ranking.
Río Negro ya no parece tener una elección definida de antemano.
Weretilneck puede aparecer primero y, al mismo tiempo, enfrentar un escenario social que reclama cambio.
Soria puede ser la principal alternativa y, al mismo tiempo, necesitar ampliar considerablemente su base.
Tortoriello puede contar con una fuerza política que lidera una encuesta por espacios y, al mismo tiempo, aparecer tercero cuando se pregunta por candidatos.
Ese es el verdadero tablero.
No hay hoy un candidato que haya logrado reunir detrás suyo la mayoría social que necesita para gobernar la provincia.
Por eso, la elección de 2027 probablemente no se gane solamente con estructura partidaria, con una buena imagen personal o con una marca nacional.
Se ganará cuando alguno de los tres logre responder una pregunta que todavía está sin resolver:
¿Quién puede representar el cambio que una parte importante de los rionegrinos está reclamando sin generar el temor de perder lo que todavía funciona?
Ese parece ser, por ahora, el centro de la disputa.
Y las encuestas no están mostrando un ganador.
Están mostrando una provincia en transición.