El conflicto docente se profundiza: UnTER endurece la protesta y permanece en el Ministerio de Educación

El conflicto entre el Gobierno de Río Negro y la Unión de Trabajadores de la Educación de Río Negro (UnTER) sumó este lunes un nuevo capítulo de tensión política y sindical. En el primer día del paro de 48 horas convocado por el gremio, la conducción provincial decidió modificar sobre la marcha la modalidad de la protesta y realizar una permanencia pacífica en la sede central del Ministerio de Educación y Derechos Humanos, en Viedma, para exigir una convocatoria urgente a paritarias.

La medida marcó un endurecimiento del reclamo docente en el inicio del segundo semestre escolar y volvió a exponer el deterioro del vínculo entre la administración de Alberto Weretilneck y el principal sindicato de la educación.

Del paro a la permanencia

La huelga había sido definida por el Congreso Provincial de UnTER antes del receso invernal y contemplaba movilizaciones en distintas localidades de la provincia. Sin embargo, en la capital rionegrina el gremio resolvió cambiar la estrategia y permanecer dentro del edificio del Ministerio de Educación.

Los dirigentes sindicales lograron ingresar para presentar una nota reiterando el pedido de apertura inmediata de la negociación salarial. Según denunciaron, existió el compromiso de que serían recibidos por alguna autoridad, pero con el correr de las horas los funcionarios nunca se hicieron presentes.

Ante esa situación, los docentes instalaron una carpa frente al organismo y anunciaron que permanecerán en el lugar hasta obtener una respuesta oficial.

La secretaria general de UnTER, Laura Ortiz, sostuvo que el conflicto ya no admite más dilaciones.

“Necesitamos, y es hora, de que nos reciban y nos den respuesta concreta a cada uno de los reclamos que venimos llevando adelante”, manifestó.

Un conflicto que ya no es solo salarial

Aunque el reclamo por una nueva propuesta salarial continúa siendo el eje principal de la protesta, el pliego de demandas incluye una serie de cuestiones que reflejan el malestar creciente dentro del sistema educativo.

El sindicato reclama la creación de nuevos cargos, soluciones a los problemas de infraestructura escolar, mejoras en las condiciones laborales y el rechazo a las auditorías médicas privadas implementadas por el Ejecutivo provincial.

En paralelo, en distintas ciudades continúan denunciándose establecimientos con problemas edilicios que dificultan el normal desarrollo de las clases.

La postura del Gobierno

Desde el Gobierno provincial la estrategia no ha cambiado.

Días atrás, el gobernador Alberto Weretilneck ratificó que se descontarán los días no trabajados a quienes adhieran a la medida de fuerza, una política que la Provincia viene aplicando desde hace varios meses como forma de desalentar los paros docentes.

El Ejecutivo sostiene que las medidas de fuerza perjudican directamente a los estudiantes y defiende la necesidad de garantizar el cumplimiento del calendario escolar.

Sin embargo, esa postura también profundizó el enfrentamiento con el gremio, que considera que la administración provincial prioriza la confrontación antes que el diálogo.

Una relación cada vez más deteriorada

La llegada de la nueva conducción de UnTER modificó la dinámica de la negociación con el Gobierno.

El vínculo entre ambas partes atraviesa uno de sus momentos más complejos de los últimos años y, por el momento, no aparecen señales de una convocatoria que permita descomprimir el conflicto.

Mientras tanto, el inicio del segundo semestre encuentra nuevamente a miles de estudiantes con clases afectadas, ya sea por el paro docente o por problemas de infraestructura en distintos establecimientos educativos.

Un conflicto con impacto político

Más allá de la discusión salarial, el conflicto educativo comienza a transformarse en un desafío político para el Gobierno provincial.

La decisión de los docentes de permanecer en el Ministerio de Educación refleja el creciente nivel de malestar dentro del sector y busca instalar nuevamente el reclamo en el centro de la agenda pública.

Aunque el Ejecutivo apuesta a sostener una postura firme y considera que el impacto de las medidas de fuerza ha disminuido por los descuentos salariales y la menor capacidad de movilización sindical, el conflicto permanece abierto y amenaza con extenderse si no se reabre el diálogo.

Con un segundo semestre que recién comienza, la educación vuelve a convertirse en uno de los principales frentes de conflicto para la gestión de Alberto Weretilneck, en un contexto donde las demandas salariales, las condiciones laborales y la infraestructura escolar siguen sin encontrar una solución definitiva.