¿Por qué nos volvimos indiferentes a nuestro propio futuro?

Por: Milena Zocco

Hace unos días publiqué un video corto en mis redes (Facebook e Instagram) donde planteaba una contradicción que me estaba haciendo ruido: como se arman estructuras y espacios para los jóvenes mientras la educación y la lucha docente están en crisis. La repercusión que tuvo me hizo dar cuenta de que el problema de fondo es mucho más profundo que una simple decisión política. Tiene que ver con nosotros. Tiene que ver con cómo estamos perdiendo el pensamiento crítico, con un adormecimiento generalizado y con una alarmante falta de criterio y fuerza para interesarnos por lo que pasa a nuestro alrededor.

¿En qué momento nos dio lo mismo todo?

Hoy parece que perdimos la capacidad de interferir, de debatir en serio y de hablar sin filtro sobre lo que creemos de la gestión nacional, provincial y municipal. Nos conformamos con mirar desde afuera, como si la política y las decisiones públicas fueran un programa de televisión que no nos afecta.

Nos olvidamos de algo básico: somos nosotros quienes, conscientemente, todos los días elegimos que ellos sigan en sus cargos. Las autoridades que manejan la provincia y nuestras ciudades están ahí porque el pueblo, del cual formamos parte, les da el poder para estar ahí. Entonces, ¿cómo nos va a ser indiferente lo que decidan hacer con nuestros derechos y con los derechos de nuestros pares?

¿Cómo podemos ser capaces de mirar para otro lado y no preguntarnos qué es lo que realmente está pasando?

No se trata de atacar por atacar a una gestión, se trata de despertarnos. Es preocupante ver cómo preferimos la tranquilidad de no saber antes que el compromiso de informarnos. Vivimos tranquilos ignorando lo que pasa en las calles con los jubilados o los trabajadores, lo que pasa en las aulas de nuestras escuelas que se caen a pedazos, o lo que pasa en los bolsillos de nuestras familias cuando la desigualdad social aprieta cada vez más. El desconocimiento no es paz, es el facilitador perfecto para que otros decidan por nosotros y manipulen nuestros ideales.

Un espacio real para la juventud no se mide por el entretenimiento que nos den, sino por nuestra capacidad de plantarnos y exigir respuestas. Necesitamos herramientas, información y, sobre todo, la rebeldía de querer entender cómo funciona el mundo que vamos a heredar.La tibieza de hoy va a ser la lucha que nos vamos a tener que poner al hombro mañana. Dejar de ser indiferentes es el primer paso para empezar a construir un pensamiento propio y crítico. Si no empezamos a preguntar, a cuestionar y a hacernos cargo de nuestro rol hoy, mañana va a ser tarde.

-Reflexión de una estudiante, trabajadora y emprendedora de Choele Choel Link del reel:

https://www.instagram.com/reel/DblmYwYxYkh/?igsh=NjhjZ3NkYWRxNTls