
La discusión por el futuro del IPROSS sumó un nuevo capítulo político. Rodolfo Aguiar, secretario general nacional de ATE, salió públicamente a respaldar el proyecto de desregulación impulsado por el gobernador Alberto Weretilneck y volvió a marcar una posición de cercanía con el Gobierno provincial.
“La solidaridad no está en riesgo”, afirmó Aguiar al referirse a la iniciativa que propone modificar el esquema de afiliación y permitir que los trabajadores puedan optar por otra cobertura de salud.
El posicionamiento del dirigente sindical adquiere especial relevancia porque se produce pocos días después del encuentro que mantuvo con Weretilneck en Buenos Aires. Allí ambos acordaron retomar las negociaciones paritarias en Río Negro, en una señal de acercamiento entre el gremio y el Ejecutivo provincial.
Aguiar se despega de las críticas opositoras
Mientras distintos sectores políticos y sindicales cuestionan la iniciativa por considerar que podría afectar el carácter solidario del IPROSS, Aguiar pidió evitar lo que calificó como “consignas facilistas” y planteó que los trabajadores deben aprovechar el debate para avanzar hacia una mayor participación en la conducción de la obra social.
“Los trabajadores nos vamos a equivocar si solo apelamos a consignas facilistas y no aprovechamos este proceso para ser protagonistas y alcanzar la definitiva democratización de nuestra obra social en la provincia”, sostuvo.
El dirigente reconoció que, para quienes históricamente cuestionaron el carácter cautivo de los afiliados, la posibilidad de elegir otra cobertura puede resultar razonable.
Sin embargo, inmediatamente puso un límite a esa posibilidad al advertir que actualmente no existirían demasiados incentivos económicos para abandonar el IPROSS.
“Encontrar mejores prestaciones fuera del IPROSS con los mismos aportes o aún pagando un diferencial, no está hoy dentro de las opciones”, afirmó.
Por ese motivo, estimó que la cantidad de trabajadores y jubilados que finalmente decidan derivar sus aportes hacia otra cobertura será “ínfima”.
¿Un respaldo político a Weretilneck?
La posición de Aguiar abre una lectura que excede la discusión estrictamente sanitaria.
El líder de ATE no solamente relativizó los cuestionamientos sobre una posible pérdida de solidaridad del sistema, sino que además planteó que el debate puede transformarse en una oportunidad para modificar la estructura de conducción del IPROSS.
“Desde los sindicatos no podemos perder nuestro norte ni abandonar los reclamos históricos por la definitiva normalización de la obra social”, sostuvo.
En ese punto, Aguiar coincidió con una demanda que también viene planteando UPCN: que el IPROSS sea administrado por sus propios beneficiarios.
La propuesta contempla la creación de un directorio integrado por trabajadores activos y pasivos, con participación estatal pero minoritaria, destinada principalmente al control.
La pregunta que queda abierta
El planteo sindical introduce una pregunta política de fondo: ¿el proyecto que prepara el Gobierno de Weretilneck contemplará también una democratización de la conducción del IPROSS?
Por ahora, los detalles de la iniciativa oficial todavía no fueron conocidos en profundidad y serán determinantes para saber si la propuesta del Ejecutivo se limita a habilitar la libre elección de cobertura o si incorpora modificaciones en la estructura de gobierno de la obra social.
Aguiar sostuvo que, aun cuando resta conocer el texto definitivo, “el escenario actual no va a cambiar” y aseguró que el sistema solidario de salud no está en riesgo.
Pero su respaldo también deja una señal política: en medio de la discusión por el IPROSS, Weretilneck consigue una voz sindical de peso que no solo no rechaza la reforma, sino que plantea la posibilidad de utilizarla como punto de partida para una transformación más profunda.
Y en política, las señales importan.
Después del encuentro entre el gobernador y el titular de ATE y del acuerdo para retomar las paritarias, el posicionamiento de Aguiar puede ser leído como una nueva pieza dentro de un vínculo que parece fortalecerse.
Mientras tanto, la oposición prepara sus cuestionamientos y los gremios deberán definir hasta dónde acompañarán la iniciativa.
El proyecto todavía no está sobre la mesa en su versión definitiva. Pero el debate por el IPROSS ya comenzó a mover el tablero político y sindical de Río Negro.