
El escenario político para el gobernador Alberto Weretilneck atraviesa uno de sus momentos más delicados. El último ranking nacional de gobernadores elaborado por CB Global Data no solo ubicó al mandatario rionegrino entre los peores valorados del país, sino que además dejó expuesta la creciente crisis institucional y política que atraviesa Juntos Somos Río Negro.
Pese a la fuerte apuesta comunicacional impulsada desde distintas áreas del gobierno provincial, las recorridas oficiales, anuncios de gestión y el acercamiento político con sectores de La Libertad Avanza, la imagen del oficialismo provincial no logra recuperarse. Muy por el contrario, los números reflejan un marcado desgaste del espacio político que gobierna Río Negro desde hace más de una década.
La consultora relevó entre el 1 y el 4 de mayo a entre 882 y 1.175 personas por provincia, con un margen de error de entre 2,9% y 3,3%. Allí, Weretilneck quedó entre los tres gobernadores con peor imagen del país, con apenas un 41,8% de aprobación.
El contraste con otros mandatarios resulta contundente. El ranking nacional fue encabezado por Rolando Figueroa con 56,1% de imagen positiva, seguido por Claudio Poggi con 55,7% y Osvaldo Jaldo con 55,1%.
Más abajo aparecen Hugo Passalacqua (54,6%), Gustavo Sáenz (54,3%), Marcelo Orrego (54%), Martín Llaryora (53,5%) e Ignacio Torres (52,7%).
En el pelotón intermedio quedaron Juan Pablo Valdés, Maximiliano Pullaro, Raúl Jalil, Rogelio Frigerio, Gerardo Zamora, Sergio Ziliotto, Claudio Vidal y Carlos Sadir.
En tanto, entre los últimos puestos aparecen Alfredo Cornejo, Gustavo Melella, Gildo Insfrán, además de Ricardo Quintela y Axel Kicillof, quienes completan el fondo de la tabla junto al mandatario rionegrino.
Pero el deterioro de la imagen pública de Weretilneck no ocurre en aislamiento. En las últimas semanas, el gobierno provincial quedó envuelto en un creciente conflicto con los gremios docentes, especialmente con UnTER, que viene reclamando mejoras salariales, actualización frente a la inflación y mayores respuestas ante la crisis educativa que atraviesan escuelas de distintas localidades.
Las tensiones con el sector educativo comenzaron a escalar luego de las críticas sindicales por las propuestas salariales consideradas insuficientes y por denuncias vinculadas a problemas de infraestructura escolar. Las medidas de fuerza y el malestar docente son un también un impactando mas sobre la imagen del gobierno, en un contexto económico cada vez más complejo para los trabajadores estatales.
Dentro del oficialismo, algunos dirigentes reconocen en privado que el desgaste ya no responde solamente a cuestiones coyunturales, sino a un agotamiento político de la estructura de JSRN. El espacio que durante años construyó poder desde el discurso provincialista hoy enfrenta cuestionamientos internos, pérdida de identidad y crecientes dificultades para sostener consenso social.
El acercamiento a la gestión nacional de Javier Milei, lejos de fortalecer al oficialismo rionegrino, parece haber profundizado las contradicciones dentro de un electorado que históricamente respaldó a JSRN como una alternativa autónoma frente a los partidos nacionales.
Mientras otras provincias logran fortalecer liderazgos y sostener niveles altos de aprobación, en Río Negro la caída de la imagen del gobernador comienza a convertirse en un síntoma de una crisis política más profunda, con impacto directo en la gobernabilidad y en el futuro electoral del oficialismo provincial.
