Boleta Única de Papel cajoneada: crecen los reclamos para terminar con las viejas prácticas electorales en Río Negro

Los legisladores Patricia Mc Kidd, Santiago Ibarrolaza, Claudio Doctorovich y Gabriela Picotti volvieron a insistir en la necesidad de debatir la implementación de la Boleta Única de Papel (BUP) en Río Negro, una reforma que consideran clave para modernizar el sistema electoral y dejar atrás prácticas políticas que durante décadas generaron cuestionamientos en distintos procesos electorales.

A través de una nota dirigida al presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales, Lucas Pica, solicitaron que el proyecto sea incorporado al temario legislativo y deje de permanecer archivado sin discusión.

La iniciativa busca adaptar a Río Negro a un sistema que ya fue adoptado a nivel nacional y que cuenta con antecedentes exitosos en provincias como Córdoba, Santa Fe, Mendoza y otras jurisdicciones donde se avanzó hacia mecanismos de votación más transparentes y equitativos.

Desde los sectores que impulsan la reforma sostienen que la Boleta Única de Papel elimina problemas históricos como el robo de boletas, la manipulación de fiscales, el uso de estructuras partidarias para condicionar la oferta electoral y los elevados costos que implica imprimir millones de boletas para cada elección.

“La política debe adaptarse a los nuevos tiempos y no seguir aferrada a mecanismos del pasado”, Patricia Mc Kidd.

En ese contexto, también aparecen cuestionamientos hacia el oficialismo provincial por la falta de tratamiento del proyecto. Para sectores opositores, la demora responde a la resistencia de quienes continúan encontrando ventajas en un sistema electoral tradicional basado en el peso de los aparatos partidarios y la estructura territorial.

La discusión adquiere una dimensión política aún mayor cuando Río Negro comienza a transitar el camino hacia las elecciones de 2027. Desde la oposición interpretan que la negativa a debatir la Boleta Única de Papel refleja el temor a perder herramientas históricas de construcción electoral en un escenario donde el oficialismo enfrenta un creciente desgaste tras años de gestión.

Si bien desde el gobierno provincial no existe una postura pública definitiva en contra de la iniciativa, los impulsores del proyecto advierten que cada demora significa mantener vigente un sistema que gran parte del país ya comenzó a abandonar.

Para Mc Kidd, Ibarrolaza y los legisladores que acompañan la propuesta, la discusión no debería centrarse en conveniencias partidarias sino en garantizar más transparencia, igualdad de condiciones y confianza ciudadana en el proceso electoral.

“Cuando una herramienta ya demostró que funciona, insistir con mecanismos del pasado parece responder más a intereses políticos que a las necesidades de fortalecer la democracia”, sostienen desde el bloque.

La Boleta Única de Papel vuelve así al centro del debate político provincial, enfrentando dos modelos: uno que apuesta por modernizar las elecciones y otro que, según sus críticos, continúa defendiendo prácticas que la sociedad demanda dejar atrás.