
En política, las pintadas no siempre son una candidatura. Pero algunas pueden funcionar como señales. En Choele Choel apareció recientemente una inscripción que abrió una discusión inevitable: “F2027”.
No alcanza para afirmar que existe una candidatura. Tampoco para sostener que Flavia Agostinelli será candidata. Pero sí alcanza para formular una pregunta política:
¿qué está pensando el oficialismo para después de Diego Ramello?
D2019 a F2027
La comparación con 2019 resulta inevitable. Aquel año, Ramello logró instalar su nombre en una elección en la que Juntos Somos Río Negro obtuvo el 45% de los votos y consiguió cuatro bancas en el Concejo Deliberante.
Hoy el escenario es diferente.
Ramello ya no está construyendo su llegada al poder. Está transitando su segundo mandato y debe enfrentar una cuestión que tarde o temprano alcanza a todos los oficialismos: cómo construir una sucesión sin que el poder municipal quede atado exclusivamente al nombre del intendente.
EL DATO QUE NO DEBERÍA PASAR DESAPERCIBIDO
En 2023 Ramello consiguió la reelección, pero el resultado fue mucho más ajustado que el de su primera elección. Según el escrutinio difundido por medios locales, obtuvo 2.423 votos frente a 2.284 de Gustavo Altamiranda: 148 votos de diferencia. El resultado oficial consignó finalmente 2.442 votos para Ramello y un 35,43% de los votos.
Ese dato no determina el futuro electoral de nadie, pero sí describe un escenario: el oficialismo ganó, aunque sin una mayoría electoral contundente.
Y eso obliga a pensar 2027 de otra manera.
¿QUIÉN VIENE DESPUÉS?
La política local tiene memoria.
En 2019 el interrogante era quién podía quedarse con la intendencia. Ramello consiguió responder esa pregunta en las urnas subido a la “OLA VERDE”.
En 2027 el interrogante será diferente:
¿Quién puede representar la continuidad de un espacio que lleva ocho años administrando la ciudad?
Ahí aparece “F2027”. Y aparece también el nombre de Flavia Agostinelli.
El dato mas certero es que su nombre lo consultan encuestadores que recorren la ciudad en el tradicional puerta a puerta, consultando si consideran a Flavia Agostinelli como candidata a intendente 2027.
Hasta el momento, no existe una candidatura formal que permita afirmar que ella será la postulante. Por eso, cualquier referencia a su nombre debe ser entendida como una hipótesis política vinculada a la inicial de la pintada, a su nombre en las encuestas locales y no como una definición electoral.
Pero justamente por eso la discusión resulta interesante.
Porque si esa “F” efectivamente estuviera vinculada con Flavia, entonces la cuestión ya no sería solamente electoral.
Sería una cuestión de sucesión política.
¿SUCESIÓN O CONTINUIDAD DEL PODER?
Aquí aparece la parte más incómoda del análisis. Una cosa es construir una sucesora.
Otra es intentar conservar el mismo esquema de poder mediante una nueva figura.
La diferencia no se resolverá con una candidatura, sino con la capacidad de quien eventualmente compita de construir identidad política propia. Si Flavia llegara a ser candidata, la pregunta inevitable sería si los vecinos estarían frente a un nuevo liderazgo o frente a la continuidad del liderazgo de Ramello con otro nombre en la boleta. No es una cuestión personal.
Es una cuestión política.
Y tampoco sería justo reducir una eventual candidatura solamente al vínculo matrimonial. Si alguna vez decidiera competir, debería ser evaluada por sus propuestas, trayectoria, equipo y capacidad de representar un proyecto para la ciudad.
Pero justamente ahí está el desafío: demostrar que existe un proyecto propio y no solamente una sucesión familiar.
EL PODER TAMBIÉN SE DESGASTA
Ocho años de gobierno dejan obras, decisiones, funcionarios, aliados, adversarios y también desgaste.
El Ejecutivo municipal ha atravesado distintas modificaciones de estructura y funcionarios. La más reciente reorganización implicó que Juan Pablo Jelen dejara la Secretaría de Gobierno para continuar al frente de Desarrollo Social, mientras se creó la Secretaría de Articulación Comunitaria y se redistribuyeron funciones.
Estos cambios pueden responder a razones administrativas y no necesariamente significan una crisis.
Pero políticamente generan una pregunta válida:
¿El oficialismo está reorganizando la gestión o está comenzando a reorganizar el poder de cara al próximo ciclo?
La respuesta solamente podrá conocerse con el tiempo.
EL CONCEJO TAMBIÉN CAMBIÓ
En 2019, Ramello comenzó su gestión con cuatro concejales de Juntos Somos Río Negro y mayoría propia. En 2023, la composición fue diferente: tres concejales para JSRN, dos para Nos Une Río Negro, uno para Choele Presente y Futuro y uno para Cambia Río Negro.
Ese cambio también forma parte de la fotografía política.
Porque una intendencia no se sostiene solamente desde el Ejecutivo. También necesita construir acuerdos, relaciones institucionales y una estructura política capaz de acompañar una eventual transición.
RAMELLO DIJO ALGO QUE HOY ADQUIERE OTRO SIGNIFICADO
Después de su triunfo de 2023, Ramello planteó ante su militancia el compromiso de trabajar hasta el último día con la misma intensidad para “dejar un proyecto que continúe en el tiempo”.
Esa frase merece ser recuperada ahora.
Porque continuar un proyecto no significa necesariamente continuar una persona. Y esa será probablemente una de las grandes discusiones de los próximos meses.
¿El proyecto político pertenece a Ramello o puede trascender a Ramello?
Si puede trascenderlo, entonces habrá dirigentes capaces de construir legitimidad propia. Si necesita indefectiblemente de su figura, la sucesión será mucho más compleja.
DE “D2019” A “F2027”
La coincidencia es, cuanto menos, políticamente sugestiva.
D2019.
Una letra y un año que precedieron a la candidatura de Ramello.
Ahora:
F2027.
Otra letra y otro año, en un momento en que comienzan a aparecer nombres y conversaciones sobre el próximo escenario municipal.
Puede ser casualidad.
Puede ser una estrategia de instalación.
Puede ser simplemente una expresión sin relación con una candidatura.
Pero en política las señales también forman parte del debate.
Y si la “F” efectivamente refiere a Flavia Agostinelli, la cuestión será mucho más profunda que saber si será candidata. Será determinar qué tipo de liderazgo pretende construir el oficialismo después de Ramello. Porque el verdadero desafío de un intendente que llega al final de su segundo mandato no es solamente encontrar un nombre. Es demostrar que el proyecto que construyó durante ocho años puede sobrevivir al nombre que lo encabezó.
Y ahí estará la discusión de 2027.
No solamente:
¿Quién será candidato?
Sino: