JSRN busca reinventarse en medio del desgaste político: una multitudinaria convocatoria, señales de preocupación y ausencias que dejaron mensajes

La asunción de Rodrigo Buteler como nuevo presidente de Juntos Somos Río Negro fue presentada por el oficialismo como el inicio de una nueva etapa política para la fuerza provincial. Sin embargo, detrás de la masiva convocatoria realizada en Cipolletti, también se esconden interrogantes sobre el momento que atraviesa el partido fundado por Alberto Weretilneck y los desafíos que enfrenta para recuperar el vínculo con una sociedad que comienza a mostrar señales de desgaste hacia un espacio que gobierna la provincia desde hace más de una década.

Más de 2.000 personas participaron del acto realizado en el Complejo La Nonnina. Intendentes, legisladores, funcionarios, dirigentes y representantes de las 33 mesas locales acompañaron una renovación total de autoridades que tuvo como principal protagonista a Rodrigo Buteler, elegido para encabezar la nueva conducción partidaria.

La puesta en escena fue contundente. JSRN buscó mostrar fortaleza territorial, capacidad organizativa y renovación generacional. Sin embargo, el contexto político en el que se desarrolló el encuentro obliga a una lectura más profunda.

El partido que ya no gana como antes

La necesidad de relanzar la estructura partidaria aparece directamente vinculada al resultado de las últimas elecciones nacionales, donde Juntos Somos Río Negro sufrió uno de los reveses más importantes de su historia reciente.

Por primera vez desde su consolidación como fuerza dominante en la provincia, el partido quedó relegado al tercer lugar, detrás de las expresiones nacionales que lograron capitalizar el descontento social y el cambio de época política que atraviesa Argentina.

Ese resultado encendió luces de alarma dentro del oficialismo. El mensaje de las urnas fue interpretado por muchos dirigentes como una advertencia sobre el desgaste de una marca política que durante años logró construir hegemonía electoral en Río Negro.

La caída en la consideración pública del gobernador Alberto Weretilneck en distintos sondeos nacionales, los conflictos salariales con sectores estatales, las tensiones con los gremios docentes y el deterioro económico general forman parte de un escenario que obliga al oficialismo a replantear estrategias.

Por eso, la llegada de Buteler no aparece solamente como una renovación administrativa del partido, sino como un intento de reconstruir expectativas y volver a cautivar a un electorado que en los últimos procesos electorales comenzó a mirar otras alternativas.

Una transición necesaria para evitar el desgaste

Durante años, la figura de Alberto Weretilneck fue el principal ordenador político de Juntos Somos Río Negro.

Sin embargo, incluso dentro del propio oficialismo existe conciencia de que ningún liderazgo es eterno y que la continuidad del proyecto requiere nuevas caras y nuevos discursos.

La elección de Buteler responde precisamente a esa lógica: mostrar una generación distinta, con dirigentes más jóvenes y una imagen menos asociada al desgaste de la gestión provincial.

El desafío no es menor. La renovación dirigencial deberá convivir con una realidad compleja: una sociedad golpeada por la crisis económica, reclamos crecientes hacia el Estado y una demanda de respuestas que ya no se satisface únicamente con la apelación a la identidad provincialista.

Las ausencias y las presencias también hablan

Entre los asistentes estuvieron el presidente del bloque oficialista local, Nahuel Perfumo, su hermana la directora de Inspección de Personas Jurídicas, Maitén Perfumo; el delegado regional de Desarrollo Humano, Ariel Rodríguez; y la ex ministra de Educación y ex senadora nacional Mónica Silva.

A primera vista podría parecer una participación normal de referentes partidarios. Sin embargo, el análisis cambia cuando se observa quiénes estuvieron y quiénes no.

La presencia de la estructura partidaria, no de la estructura municipal

Los asistentes representan principalmente sectores vinculados al partido, a organismos provinciales o a trayectorias políticas históricas dentro de JSRN.

Nahuel Perfumo es actualmente uno de los principales referentes políticos del oficialismo local dentro del Concejo Deliberante y mantiene una fuerte identificación con la estructura partidaria provincial.

Maitén Perfumo ocupa un rol institucional ligado al Estado y mantiene presencia en distintos espacios vinculados al oficialismo.

Ariel Rodríguez representa la estructura territorial del gobierno provincial en el Valle Medio.

Mónica Silva, por su parte, es una figura histórica del weretilneckismo y uno de los cuadros políticos más identificados con el proyecto provincial desde sus orígenes.

En otras palabras, quienes estuvieron representan mayoritariamente al núcleo político alineado con la conducción provincial de JSRN.

La ausencia más comentada: Diego Ramello

El dato que sobresale es la ausencia del intendente Diego Ramello.

No se trató de un acto partidario menor. Fue probablemente el evento interno más importante de JSRN desde la creación del partido, con la transferencia formal de la conducción desde Alberto Weretilneck hacia Rodrigo Buteler.

Por esa razón, la ausencia del jefe comunal de una de las ciudades más importantes del Valle Medio inevitablemente generó interpretaciones políticas.

Más aún cuando tampoco se observó participación de funcionarios que integran el núcleo político más cercano a la gestión municipal.

En términos políticos, la fotografía dejó una situación llamativa: hubo representantes de JSRN de Choele Choel, pero no estuvo presente el principal responsable institucional del partido en la ciudad.

¿Distancia política o agenda local?

Existen distintas lecturas posibles.

La primera es que la ausencia responde simplemente a cuestiones de agenda o prioridades de gestión, una explicación habitual en la dinámica política.

La segunda interpretación, más política, es que podría reflejar una relación menos orgánica entre algunos sectores locales y la conducción provincial del partido.

Durante los últimos años, Ramello construyó un liderazgo con características propias dentro del escenario local, muchas veces concentrado en la gestión municipal más que en la actividad partidaria.

Esa dinámica ha generado que parte de su capital político se apoye más en su figura como intendente que en la estructura partidaria tradicional.

El protagonismo de otros actores

Otro elemento relevante es que la representación choelense quedó encabezada por dirigentes que no forman parte del Ejecutivo municipal.

Eso permitió que figuras como Nahuel Perfumo, Ariel Rodríguez o Mónica Silva adquirieran una visibilidad política mayor dentro de un evento estratégico para el futuro del oficialismo provincial.

En especial, la presencia de dirigentes vinculados directamente a la estructura provincial puede interpretarse como una señal de alineamiento con la nueva conducción encabezada por Rodrigo Buteler.

Una foto que deja preguntas

La política suele construirse tanto con presencias como con ausencias.

La fotografía de Cipolletti mostró que Choele Choel estuvo representado, pero también dejó en evidencia una diferencia entre la estructura partidaria alineada con la conducción provincial y el núcleo político que gobierna actualmente el municipio.

Por ahora sería prematuro hablar de rupturas o conflictos internos. Sin embargo, en un momento donde JSRN busca reorganizarse después de señales de desgaste electoral y renovar liderazgos, cada gesto político adquiere relevancia.

La gran incógnita es si la ausencia de Ramello fue simplemente circunstancial o si refleja una relación política que comienza a tomar caminos distintos dentro de un oficialismo que atraviesa una etapa de reconfiguración y búsqueda de nuevos equilibrios internos.

El desafío de volver a enamorar al electorado

La multitud reunida en Cipolletti permitió a JSRN mostrar músculo político y capacidad de movilización. Pero puertas adentro del partido saben que el verdadero desafío no pasa por llenar un salón, sino por recuperar la confianza de una sociedad que hoy se muestra más crítica, más exigente y menos dispuesta a otorgar respaldos automáticos.

La renovación encabezada por Rodrigo Buteler busca precisamente responder a ese desafío.

La pregunta que comienza a instalarse es si el cambio de nombres alcanzará para revertir una tendencia de desgaste que ya comenzó a manifestarse en las urnas y en los índices de imagen pública.

Porque más allá de la demostración de fuerza partidaria, el principal examen para Juntos Somos Río Negro sigue estando fuera de los actos políticos: en la percepción de los ciudadanos, en los conflictos cotidianos de la gestión y en la capacidad de ofrecer respuestas concretas a una provincia que atraviesa tiempos de incertidumbre y cambio.

La nueva etapa ya comenzó. Ahora resta saber si será suficiente para recuperar la iniciativa política o si se trata del primer movimiento de una fuerza que busca evitar que el desgaste acumulado termine convirtiéndose en un problema electoral aún mayor.