
Hay historias deportivas que trascienden los resultados. Historias donde la pelota termina siendo apenas una excusa para hablar de comunidad, de política pública, de identidad y de futuro. La de Juan Pablo Angeletti es una de ellas.
Oriundo de La Plata, nacido y criado en una familia numerosa de cuatro hermanos, hincha de Estudiantes de La Plata y atravesado desde chico por valores ligados al deporte y al fuerte vínculo familiar, Angeletti encontró en el básquet algo más que una disciplina: una forma de vida.
Comenzó a jugar a los ocho años en el club Círculo Policial de La Plata. Allí se formó deportiva y humanamente. Más adelante tuvo un paso por Club Atlético Platense, regresó luego a su club de origen y compartió cancha, entrenamientos y amistades con jugadores que llegaron a competir en ligas nacionales y ámbitos profesionales.
Pero lo que más lo marcó no fueron solamente los triunfos o el nivel competitivo. Fueron los vínculos.
“Los valores, los amigos de toda la vida y el roce con jugadores profesionales me hicieron pensar que el deporte podía construir proyectos de vida”, resume hoy.
Esa mirada terminaría cambiando la historia del básquet en Choele Choel.
El desembarco en Choele y una pregunta incómoda
En 2013 decidió radicarse en Choele Choel junto a su esposa, Florencia Houriet, oriunda de la localidad. Llegó como estudiante de Geografía de la UNLP, dispuesto a construir una vida familiar en el Valle Medio. Pero pronto algo le llamó la atención.
“No entendía cómo una ciudad con tantas canchas no tenía liga formativa de básquet”, recuerda.
Investigando descubrió que en otro tiempo el deporte había tenido vida propia, aunque por distintas circunstancias había quedado detenido. Ese vacío deportivo comenzó a interpelarlo.
En 2014 golpeó la puerta de Deportes municipal. Habló con Abel González, entonces director del área, y ofreció empezar ad honorem. Sin recursos, sin materiales y apenas con doce chicos, comenzó un trabajo silencioso que con el tiempo se convertiría en una verdadera política deportiva comunitaria.
“Con mucho esfuerzo y gestión entre amigos empezamos a conseguir pelotas. Todo era a pulmón. A los tres años recién pudimos tener nuestro primer juego de camisetas”, recuerda.
Las anécdotas de aquellos años hoy parecen imposibles.
“Fuimos a jugar un selectivo del Valle Medio a Bahía Blanca con camisetas prestadas por el club Lamarque. Licha Lisarrondo nos las facilitó”, cuenta entre risas.
Entre la docencia, la familia y la construcción de un sueño colectivo
Mientras estudiaba y se preparaba profesionalmente, Angeletti invertía gran parte de su tiempo libre en sostener la escuela municipal de básquet. En 2020 en plena pandemia se recibió en la UNLP, comenzó a ejercer formalmente como profesor de Geografía, pero el proyecto deportivo ya había crecido demasiado.
Había viajes, competencias, chicos que empezaban a ilusionarse y familias que acompañaban.
Entonces llegó la pandemia.
Lejos de destruir el proceso, terminó consolidándolo. Cuando el aislamiento terminó, la escuela ya contaba con unos 30 chicos y un equipo de mayores. Pero el crecimiento también abrió preguntas difíciles.
“Me cuestioné qué hacer. Tenía el trabajo, la familia y toda esta construcción colectiva. Las escuelas municipales muchas veces sobreviven con contratos de pocas horas y sostener un proyecto así requiere muchísimo compromiso”, explica.
El punto de inflexión apareció de manera inesperada.
Su hijo comenzó a competir y eso lo llevó a participar del torneo internacional “Sueños Dorados”, un sudamericano donde enfrentaron a equipos de Argentina, Brasil y Colombia.
“Nos pasaron por arriba”, admite.
Pero volvieron transformados.
“Regresamos llenos de experiencia y ahí nos preguntamos si queríamos seguir siendo básquet comunitario o empezar a pensar en básquet formativo y competitivo”.
Esa decisión cambió todo.
La política del deporte: cuando una comunidad decide creer
A partir de ese momento comenzó una nueva etapa. Padres organizándose para conseguir sponsors, vecinos colaborando con pelotas e indumentaria, familias vendiendo rifas y acompañando viajes.
Se empezó a construir sentido de pertenencia.
“Este proyecto no hubiese sido posible sin Flor, mi compañera”, remarca.
Entre 2023 y 2024 la escuela comenzó a competir a nivel provincial. Eso abrió puertas, generó vínculos con entrenadores y clubes y consolidó un trabajo que ya era reconocido en toda la región.
Finalmente, en 2025 llegó un hecho histórico: la Escuela Municipal de Básquet de Choele Choel logró federarse oficialmente.
Hoy es la única institución federada del Valle Medio y la primera en la historia de la región en alcanzar ese nivel.
El crecimiento ya se traduce en resultados concretos: jugadores convocados a selecciones regionales y provinciales, competencias oficiales y participación en torneos provinciales U15 y U17.
En junio jugarán en Viedma y en agosto viajarán a San Carlos de Bariloche para disputar un torneo U11.
El valor político de sostener el deporte
La historia de Choele Básquet también habla de decisiones políticas.
Durante años, Angeletti repetía casi como una utopía dos objetivos: federar la escuela y lograr el piso de parquet para el Polideportivo Municipal.
“Parecía imposible”, dice.
Sin embargo, hoy ambas cosas comenzaron a hacerse realidad.
El entrenador destaca el acompañamiento del municipio y la decisión política del intendente Diego Ramello para recuperar el deporte local y transformar la infraestructura deportiva de la ciudad.
“Todo el trabajo que se vino sosteniendo hoy está dando frutos”, asegura.
La recuperación del Polideportivo Municipal y el vínculo construido con dirigentes provinciales, incluido el presidente de la Federación, permiten proyectar algo impensado años atrás.
“Choele Choel va a tener una de las plazas competitivas más importantes de la provincia”, afirma.
Mucho más que básquet
Detrás de cada entrenamiento, cada viaje y cada camiseta hay algo más profundo que una competencia deportiva.
Hay adolescentes encontrando pertenencia.
Hay familias acompañando procesos colectivos.
Hay un profesor que eligió quedarse.
Y hay una ciudad que lentamente vuelve a creer en el deporte como herramienta social.
La reciente participación de Choele Básquet en el Provincial de Cadetes 2026 volvió a demostrarlo. Aunque enfrentaron a algunos de los equipos más fuertes de Río Negro, el verdadero triunfo parece estar en otro lado: en haber reconstruido desde cero un proyecto que hoy ya forma parte de la identidad deportiva y social de Choele Choel.