
La discusión por los bloques legislativos expone una disputa mucho más profunda: quién tendrá la conducción política del espacio libertario rionegrino de cara a 2027. En ese escenario, Aníbal Tortoriello aparece como una figura clave para garantizar volumen electoral, territorialidad y capacidad de construcción política.
La Libertad Avanza atraviesa en Río Negro una etapa decisiva. Con el partido provincial ya reconocido y con un proceso de incorporación de dirigentes provenientes de distintos espacios políticos, el desafío dejó de ser solamente construir una estructura: ahora comienza la discusión por quién conduce, quién representa al espacio y cómo se llegará a las elecciones de 2027.
La reciente tensión en torno a la apertura de los bloques de La Libertad Avanza y Cambia Río Negro en la Legislatura provincial es apenas la expresión visible de una discusión mucho mayor.
En el centro de ese escenario aparece Aníbal Tortoriello, cuya incorporación formal a La Libertad Avanza terminó de darle una dimensión diferente al armado libertario rionegrino.
El diputado nacional formalizó su afiliación al partido en junio, en un encuentro con el senador nacional Enzo Fullone. Su incorporación fue presentada como parte de la consolidación de la estructura provincial de LLA y de la ampliación de su presencia territorial.
Pero el peso de Tortoriello no se explica únicamente por su afiliación.
Tortoriello aporta algo que LLA necesita: volumen político
La trayectoria electoral reciente convirtió a Tortoriello en uno de los principales referentes opositores de Río Negro.
Su espacio logró sostener una representación propia en la Legislatura a través de Cambia Río Negro, inicialmente integrado por Patricia Mc Kidd y Santiago Ibarrolaza, ambos identificados políticamente con el diputado nacional. La propia Presidencia de la Legislatura reconoció que ambos habían mantenido de manera constante su pertenencia al espacio encabezado por Tortoriello.
A ese esquema se fueron sumando nuevas piezas.
La incorporación de Claudio Doctorovich a LLA, por ejemplo, fue anunciada luego de una reunión con Fullone y significó otro movimiento de dirigentes que previamente habían transitado espacios vinculados al armado de Tortoriello.
Así, Tortoriello representa para LLA algo que una estructura partidaria nueva necesita especialmente: dirigentes con experiencia electoral, conocimiento territorial, vínculos políticos y capacidad para ampliar el espacio más allá del núcleo libertario original.
Por eso, reducir su rol al de “un candidato más” sería una simplificación.
El desafío de Fullone: construir una LLA fuerte
En paralelo, Enzo Fullone viene desarrollando una estrategia de crecimiento propio de La Libertad Avanza.
El senador ha impulsado la incorporación de dirigentes y la construcción de una estructura provincial que permita al partido competir con identidad propia.
Ese proceso es lógico: LLA necesita consolidarse como partido y no depender exclusivamente de acuerdos electorales.
Pero existe una tensión inevitable.
Cuanto más crece la estructura propia de LLA, mayor es la discusión sobre cuánto espacio tendrá Tortoriello dentro de esa estructura.
Y cuanto más peso conserve Tortoriello, mayor será su capacidad para reclamar protagonismo en la definición del proyecto provincial para 2027.
No necesariamente se trata de una contradicción.
El verdadero desafío será lograr que ambas fortalezas se complementen.
Torres, Domínguez y una discusión que excede a la Legislatura
En este escenario adquiere particular relevancia el rol de Damián Torres, vicepresidente y apoderado de La Libertad Avanza, y su posicionamiento respecto de la conformación del espacio legislativo.
La discusión gira alrededor de una posible integración entre LLA y Cambia Río Negro y, particularmente, sobre quién debería conducir un eventual bloque unificado.
Una alternativa que se habría evaluado era que Patricia Mc Kidd encabezara ese espacio. Sin embargo, desde el sector que responde a la estructura partidaria libertaria se habría planteado la necesidad de preservar una conducción identificada directamente con LLA.
Allí aparece César Domínguez.
El legislador llegó a la Legislatura por Primero Río Negro y luego se incorporó a La Libertad Avanza. Primero la Justicia Electoral y posteriormente el Superior Tribunal de Justicia rechazaron el intento de revocatoria de su mandato.
Ese antecedente le otorga un argumento político: Domínguez puede presentarse como uno de los primeros representantes legislativos que sostuvo su pertenencia al espacio libertario aun antes de la consolidación formal del partido provincial.
Por eso, para el sector de Torres, relegarlo dentro de un bloque conducido por una dirigente identificada con el espacio de Tortoriello podría significar una pérdida de identidad para LLA.
La alternativa del interbloque aparece así como una posible salida: mantener identidades parlamentarias diferenciadas, pero coordinar una estrategia política común.
El riesgo: que la construcción se transforme en una interna
El principal riesgo para La Libertad Avanza no está en tener diferencias.
Está en que esas diferencias terminen convirtiéndose en una disputa por el control del espacio.
Porque hay algo que todos los sectores deberían tener presente: el adversario electoral no está dentro de LLA.
Una ruptura entre los sectores libertarios podría generar varios efectos negativos.
1. Fragmentación del voto opositor
Río Negro tiene un escenario electoral donde la dispersión puede beneficiar al oficialismo provincial.
Si LLA, Tortoriello y otros sectores opositores concurren divididos, una parte importante del electorado podría terminar distribuida entre distintas alternativas.
2. Una disputa anticipada por las candidaturas
La discusión sobre quién conduce hoy puede transformarse rápidamente en una discusión sobre quién encabeza las listas mañana.
Si las posiciones se endurecen demasiado temprano, será más difícil construir una candidatura competitiva para la gobernación.
3. Pérdida de dirigentes
La incorporación de dirigentes provenientes de Juntos, PRO, Primero Río Negro y otros espacios es una fortaleza de LLA, pero también puede transformarse en una fuente de conflictos si no existe una conducción capaz de ordenar las diferencias.
4. Confusión del electorado
Una estructura donde varios dirigentes reclaman representar al mismo espacio puede generar una pregunta sencilla entre los votantes:
¿Quién conduce realmente La Libertad Avanza en Río Negro?
Esa incertidumbre puede ser costosa electoralmente.
Tortoriello: una pieza que LLA no debería subestimar
La incorporación de Aníbal Tortoriello plantea, en definitiva, una oportunidad y un desafío.
Para LLA, Tortoriello puede aportar estructura, territorio, experiencia electoral y capacidad de convocatoria.
Para Tortoriello, integrarse formalmente a LLA significa también asumir el desafío de construir dentro de una estructura partidaria que ya tiene dirigentes propios y una conducción que busca consolidarse.
La clave estará en encontrar un equilibrio.
LLA necesita identidad propia, pero no puede desconocer el capital político que Tortoriello aporta.
Tortoriello necesita el sello y la estructura nacional de LLA, pero tampoco puede diluir el espacio político que construyó durante años.
Y Fullone necesita que la estructura partidaria que está construyendo tenga autonomía, pero también necesita dirigentes capaces de transformar esa estructura en votos.
En ese punto aparece una posible síntesis:
una LLA fuerte, con identidad libertaria, pero suficientemente amplia como para incorporar el capital electoral y territorial de Tortoriello.
2027 empieza mucho antes de las elecciones
La discusión actual no debería medirse solamente por quién preside un bloque legislativo.
Lo que está en juego es la arquitectura política del espacio que pretende disputar el poder provincial.
La afiliación de Tortoriello a LLA, la consolidación partidaria impulsada por Fullone y Torres, la situación parlamentaria de Domínguez, la incorporación de dirigentes como Doctorovich y la presencia de Mc Kidd, Ibarrolaza y Sanguinetti forman parte de una misma fotografía.
Una fotografía todavía en movimiento.
El desafío para el espacio libertario será transformar esa diversidad en fortaleza y no en fragmentación.
Porque si algo demostró la política rionegrina en los últimos años es que tener dirigentes, estructura y votos no alcanza: también hace falta capacidad para construir una mayoría.
Y en esa construcción, por su volumen político y electoral, Aníbal Tortoriello es una pieza que La Libertad Avanza no puede darse el lujo de subestimar.
La pregunta ya no es si Tortoriello forma parte del armado libertario.
Eso quedó resuelto con su incorporación formal al partido.
La verdadera pregunta es qué lugar ocupará dentro de la estrategia de LLA para llegar a 2027 y si el espacio será capaz de combinar la estructura partidaria que construyen Fullone y Torres con el capital político y territorial que representa Tortoriello.
La respuesta a esa pregunta podría definir buena parte del mapa político de Río Negro.