
La política rionegrina comenzó a entrar en modo electoral. A más de un año de las elecciones provinciales, los principales espacios empiezan a mover sus fichas y el escenario muestra, por primera vez en muchos años, una disputa abierta entre tres grandes fuerzas.
En ese contexto, el diputado nacional Aníbal Tortoriello aparece hoy como el dirigente opositor mejor posicionado para disputar la Gobernación. Su reciente afiliación a La Libertad Avanza terminó de despejar las dudas sobre su futuro político y consolidó un proceso de unificación del espacio libertario en Río Negro, con el respaldo de la conducción nacional del partido y en sintonía con el senador Enzo Fullone, el PRO y CREO.
Tortoriello no solo formalizó su incorporación al partido del presidente Javier Milei, sino que además envió un mensaje político claro: pretende ser protagonista del cambio en la provincia.
“Río Negro tiene la oportunidad de sumarse al proceso de transformación que vive la Argentina o seguir anclada en un modelo de atraso, opacidad y resignación”, sostuvo el diputado al anunciar su afiliación.
Un oficialismo que volvió a poner en marcha la maquinaria
Mientras el armado libertario gana volumen político, el gobierno de Alberto Weretilneck comenzó a acelerar decisiones de fuerte impacto electoral.
Entre ellas aparece el anunciado pase a planta permanente de 4.200 trabajadores estatales, una medida que rápidamente despertó la reacción de UPCN, sindicato que reclamó que la regularización se concrete de manera inmediata y no quede condicionada al calendario electoral.
Al mismo tiempo, la esperada recategorización de empleados públicos generó un efecto muy inferior al esperado. Muchos trabajadores manifestaron que la mejora salarial resultó mínima y que el reconocimiento administrativo no se tradujo en una recomposición real del poder adquisitivo.
En paralelo, el Ejecutivo provincial intensificó la agenda territorial. Los anuncios de obras, inauguraciones, recorridas por municipios y promesas de nuevas inversiones comenzaron a multiplicarse en distintas localidades, marcando el inicio de una etapa donde la gestión empieza a convivir con la campaña.
El recuerdo de 2019
Dentro del oficialismo existe una preocupación que vuelve una y otra vez.
Las elecciones nacionales de 2019 dejaron a Juntos Somos Río Negro relegado al tercer lugar en la provincia, una señal que muchos dirigentes consideran un antecedente que no debe repetirse.
Por eso, el gobierno busca recuperar presencia territorial, reforzar el vínculo con los intendentes y volver a instalar la idea de una gestión cercana antes de que el escenario electoral termine consolidándose.
La comunicación, bajo la lupa
Otro de los aspectos que genera debate político es la estrategia comunicacional del oficialismo.
Durante los últimos meses crecieron las críticas por los importantes recursos destinados a pauta publicitaria en medios digitales y nuevas herramientas de comunicación, como sistemas de mensajería automatizada mediante chatbots.
Sin embargo, dentro de distintos sectores políticos consideran que ese despliegue comunicacional no estaría logrando revertir el desgaste que muestra el gobierno después de más de una década de conducción provincial.
Un escenario de tercios
Si hoy hubiera elecciones, distintos referentes políticos coinciden en que Río Negro se encamina hacia un escenario de tres grandes competidores.
Por un lado, Aníbal Tortoriello, que busca capitalizar el crecimiento nacional de La Libertad Avanza y consolidarse como la principal alternativa de cambio.
Por otro, Alberto Weretilneck, que apuesta a la fortaleza territorial de Juntos Somos Río Negro, el aparato estatal y la gestión para sostener el poder.
Y finalmente el peronismo, con Emilia Soria como una de las figuras con mayor proyección dentro del espacio.
La consolidación del armado libertario modificó el tablero político provincial. Lo que hasta hace algunos meses parecía una elección dominada por el oficialismo hoy comienza a perfilarse como una competencia mucho más abierta, donde Tortoriello aparece como uno de los dirigentes con mayores posibilidades de disputar seriamente la Gobernación.
La campaña todavía no comenzó formalmente, pero la política rionegrina ya entró en movimiento. El oficialismo acelera la gestión, la oposición ordena sus filas y Río Negro empieza a transitar un camino electoral que promete ser uno de los más competitivos de los últimos años.