RÍO NEGRO | CRISIS ECONÓMICA Y AJUSTE EN LA GESTIÓN

Weretilneck redefine prioridades en medio de la recesión, pero crecen las dudas sobre el impacto real

En un contexto económico cada vez más complejo, el gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, encabezó en Viedma una nueva reunión de Gabinete donde se delinearon estrategias para sostener el funcionamiento del Estado provincial. Bajo la consigna de “barajar y dar de vuelta”, el Ejecutivo reconoció la profundidad de la crisis y avanzó en un esquema de prioridades que apunta a garantizar servicios esenciales y cumplir compromisos en medio de la caída de recursos.

Según se informó oficialmente, el eje de la planificación se centra en “lo necesario, lo urgente y lo estratégico”, con foco en áreas sensibles como salud, educación, seguridad y obra pública. Sin embargo, este reordenamiento también expone las limitaciones de una gestión que enfrenta un escenario de recesión sostenida y una marcada baja en la recaudación.

El ministro de Gobierno, Agustín Ríos, fue claro al describir la situación: “Hay bajo consumo, menor cantidad de ventas y menos recaudación, y todo esto impacta directamente en los ingresos”. Sus declaraciones reflejan un diagnóstico compartido por varias provincias, aunque en Río Negro el ajuste comienza a sentirse con mayor intensidad en distintos sectores.

Desde el Gobierno aseguran que se trabaja con criterios de “eficiencia, orden y responsabilidad” para sostener el funcionamiento estatal y garantizar la continuidad de políticas públicas. No obstante, puertas adentro y hacia la sociedad, crecen los interrogantes sobre cómo se traducirá este discurso en la práctica concreta, especialmente en áreas donde los reclamos salariales y la demanda social siguen en aumento.

La reunión contó con la participación de funcionarios clave del gabinete, entre ellos el secretario general de la Gobernación, Nelson Cides; el ministro de Hacienda, Gabriel Sánchez; el titular de Obras Públicas, Alejandro Echarren; el ministro de Salud, Demetrio Thalasselis; el ministro de Seguridad, Daniel Jara; y la ministra de Educación, Patricia Campos, entre otros.

Más allá de la foto institucional, el mensaje político deja entrever una administración que busca sostener su rumbo en un escenario adverso, pero que enfrenta crecientes tensiones internas y externas. La apelación a la “responsabilidad” y el “orden” podría, en los hechos, traducirse en mayores restricciones, mientras amplios sectores estatales advierten que el ajuste ya comenzó.

En este marco, el desafío para la gestión de Weretilneck no solo será equilibrar las cuentas públicas, sino también evitar que el costo de la crisis recaiga, una vez más, sobre trabajadores y sectores más vulnerables de la provincia.