
La figura de Gonzalo Zunzunegui comienza a tomar cada vez mayor relevancia en el entramado social y deportivo de Lamarque. Fundador de la Fundación Qué Golazo, organización que trabaja con personas con discapacidad, su trayectoria lo posiciona hoy como uno de los referentes sociales emergentes de la localidad del Valle Medio.
Este reconocimiento se potencia tras su reciente reelección como presidente de la Liga Avellaneda, donde fue respaldado por unanimidad durante la asamblea realizada esta semana. La decisión de los clubes no solo expresa un voto de confianza, sino también el reconocimiento a una gestión que logró revertir una situación institucional crítica.
“Recuerda uno cómo encontramos la liga, prácticamente en una situación límite”, expresó Zunzunegui, al tiempo que destacó el proceso de ordenamiento y crecimiento alcanzado. Actualmente, la institución cuenta con un superávit de 15 millones de pesos, un dato que marca un cambio sustancial respecto a etapas anteriores y que permitirá seguir fortaleciendo a los clubes afiliados.
En el plano deportivo, la Liga Avellaneda recuperó protagonismo a nivel regional y nacional, con participación en torneos patagónicos y federales. A esto se suma la inminente incorporación al sistema COMET, una herramienta digital que permitirá mejorar la transparencia, el registro de jugadores y la organización de las competencias.
Pese a haber manifestado inicialmente su intención de no continuar en el cargo debido al desgaste que implica la función dirigencial, el acompañamiento de los clubes fue determinante para que aceptara un nuevo mandato. “Hoy estamos bien organizados y con una base sólida que nos permite seguir creciendo”, sostuvo.
Más allá del ámbito deportivo, su recorrido en la Fundación Qué Golazo y su articulación con distintos actores institucionales —incluido el gobierno provincial— lo posicionan como una figura con proyección política. En un contexto local atravesado por situaciones de violencia e incertidumbre, su nombre comienza a sonar con fuerza en los pasillos de la gobernación.
Con credibilidad, capacidad de convocatoria y una gestión respaldada por resultados concretos, Zunzunegui aparece como parte de una nueva generación de dirigentes que buscan construir desde el trabajo territorial y la cercanía con la comunidad. Su proyección abre interrogantes sobre el rol que podría asumir en el futuro político de Lamarque.